¿Mirás el celular sin notificaciones? La señal invisible que alerta sobre la dependencia a las pantallas

Especialistas de Boreal Salud explican cuáles son los síntomas más frecuentes de la nomofobia, cómo afecta tanto a adultos como a chicos y qué medidas tomar para recuperar el control. Cinco señales a tener en cuenta.

Por Redacción

Uno de cada cuatro adultos experimenta ansiedad ante la falta del celular, según un informe. (Foto archivo).

Según un informe de un análisis publicado en la revista científica BMC Psychiatry, cerca de uno de cada cuatro adultos presenta niveles elevados de nomofobia o dependencia al celular. «El problema aparece cuando la necesidad de estar conectado genera ansiedad, interfiere con las actividades diarias o provoca malestar cada vez que el teléfono no está al alcance», remarca la psicóloga del Centro Médico de Cabecera de Salta de Boreal Salud, María Eugenia Cisneros. Desde la institución indicaron cinco señales a tener en cuenta.

Cinco señales para detectar la nomofobia


  • Revisión compulsiva del teléfono, incluso cuando no existen notificaciones. La persona desbloquea la pantalla de forma automática, consulta las redes sociales o comprueba si recibió mensajes. Esta conducta puede repetirse numerosas veces durante el día y alterar la concentración necesaria para estudiar, trabajar o mantener una conversación.
  • Cuando la falta del dispositivo causa ansiedad, irritabilidad o inseguridad. El malestar también puede surgir si el celular tiene poca batería, pierde la conexión a internet o queda fuera del alcance. «La relación con el dispositivo deja de ser saludable», recalca Cisneros.
  • Interrumpir reuniones, comidas, conversaciones o tareas para mirar la pantalla.
  • La necesidad de permanecer disponible a toda hora y contestar cada mensaje de inmediato.
  • Dificultad para concentrarse sin consultar el celular: la atención se fragmenta y cualquier actividad que exige continuidad resulta más difícil.

Desde Boreal Salud señalan que estas conductas no siempre indican por sí solas la presencia de nomofobia. La clave está en observar su frecuencia, el malestar que provocan y su impacto sobre las obligaciones, el descanso y los vínculos personales.

Un problema de adultos, niños y adolescentes


Aunque el fenómeno suele asociarse con los más jóvenes, «la nomofobia puede presentarse a cualquier edad”, advierten desde el organismo. Sin embargo, en niños y adolescentes el uso excesivo del celular puede perjudicar el desarrollo de las habilidades sociales, reducir la capacidad de atención y dificultar la regulación de las emociones.

La necesidad constante de revisar mensajes o redes también puede desplazar el juego, la actividad física, el estudio y el contacto presencial con familiares y amigos. Además, la ausencia de límites claros favorece el uso del dispositivo durante las comidas, las clases o las horas destinadas al sueño.

En los adultos, la dependencia suele quedar oculta detrás de las exigencias laborales y sociales. Las aplicaciones de mensajería, el correo electrónico y las redes crean la sensación de que es necesario estar disponible durante todo el día. Como consecuencia, se vuelve más difícil separar el trabajo de la vida personal, respetar los momentos de descanso y dedicar atención plena a otras personas.

Por qué es importante detectarlo


Desde Boreal Salud sostienen que reconocer las señales a tiempo permite revisar hábitos antes de que el uso del celular afecte de forma significativa la salud emocional y la vida cotidiana. La ansiedad ante la falta del dispositivo, los problemas de concentración y las interrupciones permanentes pueden perjudicar el rendimiento académico o laboral, la calidad del sueño y los vínculos.

La detección temprana también ayuda a establecer límites concretos. Entre las medidas útiles se encuentran reservar momentos sin pantallas, evitar el teléfono durante las comidas, desactivar notificaciones innecesarias y mantener el dispositivo fuera del dormitorio. Los adultos, además, cumplen un papel central como referencia para niños y adolescentes, por lo que las pautas familiares deben incluir reglas claras y hábitos coherentes.

El objetivo no consiste en eliminar la tecnología, sino en recuperar el control sobre su uso. Tal como señala Cisneros, los dispositivos aportan «innumerables beneficios», pero el problema comienza cuando la conexión deja de ser una elección y se transforma en una fuente de ansiedad. Si el malestar persiste, interfiere con las actividades diarias o resulta difícil reducir el tiempo de uso, la consulta con un profesional de la salud mental puede ayudar a identificar el problema y definir estrategias adecuadas.


Comentarios

Exit mobile version