Su diario, el primer dirigente y el debut de los teléfonos: Centenario, origen de valiosos recuerdos para contar
La trayectoria de esta comunidad cosechó mucho más que frutos: hitos y personajes de distintas épocas aportaron a convertirla en la que es hoy. Repasamos algunos, atesorados en el Archivo de RÍO NEGRO.
Prensa, antiguo oficio, que tuvo su periódico impreso

Centenario tuvo su propio medio gráfico, creado y dirigido por Guillermo Raúl De Vecchi Isturiz, fallecido en 1967, quien supo ser el juez de paz de la localidad.
De carácter quincenal, se llamó “El Heraldo” (mensajero, el que anuncia) y fue ese magistrado quien puso su empeño para ponerlo en la calle, con sus propios medios económicos y su tiempo, desde el 8 de julio de 1950, “con el anhelo de que fuera una circunstancia feliz, para el progreso colectivo”. Hizo equipo con su esposa, Clotilde Arnaude, quien repartía sus tareas de ama de casa, con las de redactora, columnista y codirectora.
En un ejemplar de diciembre de 1950 al que pudo acceder RÍO NEGRO para el suplemento aniversario de 1971, se enumeraban las colaboraciones del ingeniero R. H. Ballester y de los vecinos Aníbal Verón, Juan Pablo Fittipaldi, Natalio Burd y Eduardo Sarno.
Con información de Jorge Grosso, Alfredo Godoy Díaz, Jorge Billinger, Juan Pezzim Ramón Estelrrig, Celestino Idizarri, Tomás Gasallo y Jesús Brillo. Las notas gráficas también estuvieron a cargo de Osvaldo Laurent, José María Castañeda y Estanislao Tomicic.
Una calle, un pionero: la voz de Aníbal Verón
Nacido en 1897 en Mercedes, Corrientes, para 1970 llevaba exactamente 40 años en Centenario. Fue allí donde recibió al Enviado Especial de RÍO NEGRO, a quien le relató cómo era la localidad en aquel entonces, cuando era comisión de fomento, de la que él terminó convirtiéndose en el primer titular, cargo similar al de un intendente actual.
“Aquí solamente había ganado caprino y unos siete u ocho chacareros, obreros del dique. Entre ellos recuerdo a Göebel, Sporlë, Linard, Rosatti y Negri. Inmerso en la vida institucional de la Colonia, llamada Sayhueque primero, las autoridades disponían apenas de un presupuesto de 4500 pesos moneda nacional. Ejerció en ese cargo entre 1939 y 1941, años durante los que se construyó un local para reuniones, una sala de primeros auxilios, el enripiado de la calle céntrica (hoy Córdoba) y fueron testigo de la construcción de la primera casa de mampostería, a cargo de Amador Guyot.
En esos años batallaron con las filtraciones y el salitre que impedían el ingreso de camiones, pero a la distancia él ya le veía mucho futuro a Centenario. Hoy una calle y una plazoleta lo homenajean.
Desafío, comunicarse: llegó el discado directo
“Centenario no podía estar ajena a una realidad: la falta de un servicio telefónico”, dice la crónica de octubre de 1986. Recuerda así el panorama que impulsó la formación de una cooperativa, a partir de una convocatoria del municipio difundida, a fines de 1963.
Chacareros, empacadores, profesionales y vecinos particulares dieron el impulso de forma privada a lo que no se podía cubrir en esos años por la vía estatal.
El resultado quedó formalizado el 21 de agosto de 1965, seguido por las gestiones para la construcción de su sede y la posterior compra de los equipos: las primeras 60 líneas a la firma Siemens que se adjudicaron en septiembre de 1965. Para julio del año siguiente ya estaban permitiendo el contacto entre asociados.
Lograron ampliar el alcance luego, tras gestiones a la empresa de Correos y Telégrafos, para conectar con Neuquén. Para 1971, eran 100 las líneas, duplicadas en 1972, entre la zona urbana y rural, número que fue creciendo con la densidad poblacional.
“Con atención las 24 horas, la Cooperativa Telefónica de Centenario Limitada permitía “comunicarse desde la localidad con toda la red nacional de telediscado habilitada por Entel”, publicaba este medio hace 40 años.
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