Solidaridad de la región con la Argentina

El Mercosur culpó a los mercados internacionales de los males económicos que padecen sus principales miembros y pidió a los organismos de crédito atender las solicitudes de ayuda financiera de Argentina. Pese a la declaración de solidaridad, Cardoso y Duhalde aclararon que no hay un plan conjunto para negociar con el Fondo Monetario.

Por Redacción

Una exhortación a la comunidad internacional para que brinde apoyo a la empobrecida Argentina es el punto medular del documento firmado ayer por mandatarios del Mercosur y México, al final de una cumbre en la que encontraron responsable de la crisis al desempeño del sistema financiero mundial.

Ese sistema global «ha sido una de las fuentes» de la «inestabilidad de la región, dificultando las posibilidades de desarrollo económico sustentable con equidad y justicia social», señalaron con «preocupación» los jefes de Estado del Mercosur, junto con los asociados Bolivia y Chile.

Los efectos negativos y turbulencias de los mercados financieros «han alcanzado una mayor gravedad en Argentina», lamentaron los líderes del bloque latinoamericano.

Fue una cita de tres horas en la residencia presidencial de Olivos, con el presidente de México, Vicente Fox, como invitado especial, cuya presencia impulsó a sus colegas a expresar con claridad el apoyo a Argentina, dijo una fuente de la presidencia argentina que pidió el anonimato.

El punto tres, donde se expresa el apoyo a Buenos Aires, «presentado por la cancillería argentina», según la fuente, fue recibido con «respetuoso silencio» por los países vecinos, que sin embargo se comprometieron a desplegar «todos sus esfuerzos para superar la situación económica y financiera adversa».

Contagiados del enfático y vociferante apoyo a Argentina que Fox desplegó en la víspera, los mandatarios lanzaron un llamado a la comunidad internacional «para establecer mecanismos que coadyuven a ese objetivo».

El presidente de Chile, Ricardo Lagos, también pidió «solidaridad con Argentina», y su larga agonía de cuatro años de recesión.

La crisis «no es un problema sólo de Argentina. La comunidad internacional, cada cierto tiempo, muestra a dos o tres países que ponen en peligro la estabilidad», advirtió Lagos.

No obstante, los presidentes de Argentina y Brasil, Eduardo Duhalde y Fernando Henrique Cardoso, negaron la posibilidad de formar un frente común en el Mercosur para negociar con los organismos financieros internacionales ante la crisis regional.

En una rueda de prensa de ambos mandatarios, Cardoso dijo que «cada país (del bloque) tiene una situación específica», con Argentina encabezando la crisis con cuatro años de recesión y la moratoria de la mayor parte de su deuda pública de 141.000 millones de dólares.

Cardoso aprovechó la cumbre para lanzar críticas contra Estados Unidos, a quien acusó de no mostrar interés por latinoamérica. «Es obvio que desde el 11 de septiembre (por los atentados) hay una concentración de Estados Unidos en el tema de la seguridad y en la medida que ese tema gana terreno lo pierden nuestras preocupaciones como la lucha contra la pobreza».

Por su parte, el presidente mexicano, Vicente Fox, defendió con vehemencia su propuesta de abrir una zona de libre comercio entre el Mercosur y México, y se exhibió como puente de diálogo con EE.UU. 2y el FMI ante la crisis regional.

Beneficios para las automotrices

Argentina y Brasil firmaron ayer una carta de intención en materia de intercambio automotor, créditos recíprocos y cancelación de deudas comerciales.

El presidente Cardoso dijo junto a Duhalde que el entendimiento «es un voto de confianza de Brasil a Argentina, porque se tiene la seguridad de que las dificultades de los argentinos son pasajeras».

Las empresas automotrices argentinas podrán exportar este año entre 20.000 y 30.000 vehículos más a Brasil si se pone en práctica la carta de intención firmada ayer en el marco de la Cumbre del Mercosur.

Argentina se compromete a cancelar deudas comerciales por 500 millones de dólares, se garantizan créditos recíprocos hasta 300.000 dólares y se extinguen las llamadas controversias por deslealtad comercial en diversos productos alimenticios, en un acuerdo que sólo tendrá vigencia en forma global y no aplicado a cada segmento por separado.


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