Todo pasa, pasa de todo
Si “con Don Julio esto no pasaba”, sin Don Julio pasa todo. O casi: lo que sigue sin ocurrir en la AFA son elecciones. Sin Julio Grondona, cuya interminable presidencia sólo pudo interrumpir la muerte, el fútbol argentino es incapaz de organizar una elección. El resultado de esa incapacidad es la Superliga. Mientras la vieja guardia sindical (Moyano) se aferra a la vieja AFA, los renovadores (Tinelli) impulsan la moderna Superliga. Desgobernada, la AFA está al borde de la intervención, que no será política sino administrativa. Pero, se sabe, toda intervención es política.