Toledo culpó a la «militarización» por el caos

El líder de la oposición intentó frenar la violencia en la marcha.

Lima (EFE).- El líder opositor peruano, Alejandro Toledo, pidió ayer calma a los manifestantes y dijo que la asonada que se registró ayer en Lima se produjo porque los protagonistas de los disturbios «creen que les robaron su voto».

«Marcha sí, violencia no», exclamó Toledo y exhortó a los manifestantes a no responder a la provocación de elementos que «han llegado con bombas incendiarias a destruir locales».

En declaraciones a la cadena Radioprogramas del Perú, Toledo señaló que «hay un descontento y una marcada polarización» y que el gobierno peruano ha «militarizado» el país, en alusión a la fuerte presencia policial que hubo ayer en las calles de Lima.

Pese a los llamados a la calma, el ex candidato presidencial descartó cualquier negociación con el gobierno que no implique nuevos comicios libres de fraude: «no vamos a retroceder», sostuvo.

Grupos de manifestantes de la oposición se enfrentaron a la policía e incendiaron diez edificios públicos en Lima, entre ellos las sedes de la Judicatura, la sede central del Banco de la Nación y la del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), que quedó totalmente destruida.

Toledo resaltó que el objetivo del gobierno es «tratar de pasar la factura a la oposición por los actos de violencia».

Denunció que desde horas de la mañana hubo una actitud provocadora del gobierno que ordenó el vuelo rasante de tres aviones de combate Mig 29, además de cuatro helicópteros sobre los manifestantes.

«Luego al mediodía sembraron (infiltraron) a personas en la marcha para provocar actos de violencia», dijo Toledo a la emisora CPN, de Lima.

El ex candidato presidencial del partido Perú Posible mantuvo que «no hay duda de que el Perú ha entrado en una etapa muy difícil».

«Hay un descontento, una marcada polarización, se ha militarizado el Perú y eso, obviamente, exacerba los ánimos de aquellos que creen que les robaron su voto y han torcido su voluntad y que tienen un gobierno que carece de legitimidad; reaccionan contra eso», agregó.

Aludió así al presunto «fraude» que denunció en las elecciones presidenciales de abril pasado, en las que salió elegido Fujimori.

Tras definirse como «un hombre amante de la paz», señaló que espera que «el gobierno recapacite y que entremos en un diálogo constructivo pensando en el Perú y no en los intereses del momento».

Señaló igualmente que en la víspera de la investidura de Fujimori su partido contuvo a miles de personas que asistieron a una concentración opositora, que congregó a cerca de 80 manifestantes que querían marchar hacia el palacio presidencial.

«Convertimos la manifestación en una verbena para evitar la exacerbación de los ánimos; estamos tratando de neutralizar la euforia de la gente», añadió.

La violencia registrada ayer en Lima tiene su antecedente más cercano en la asonada del 5 de abril de 1975, que precipitó el golpe de Estado que derrocó al presidente militar Juan Velasco Alvarado.

Los sucesos violentos de ayer fueron protagonizados por unas 10.000 personas, que participaron en la última jornada de la marcha de los «Cuatro Suyos», convocada por Toledo para rechazar la investidura de Fujimori.

La asonada sorprendió a todos en Perú, porque los actos correspondientes a la marcha de los «Cuatro Suyos» empezaron el miércoles y continuaron el jueves pacíficamente.

Un primer balance extraoficial señala que, además de seis muertos, los heridos durante la violenta jornada son 80, de los que seis sufrieron balazos, hecho sorprendente porque los policías que intervinieron para reprimir los disturbios actuaron sin armas de fuego. al menos en forma visible. (EFE)


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