Un aporte riguroso
A la hora de definir la mirada que sobre la evolución del país en democracia despliega en la nueva edición revisada y aumentada de su “Breve Historia contemporánea de la Argentina”, Luis Alberto Romero es muy preciso. Explora este pasado inmediato a través de dos nuevos capítulos. Exploración sobre nuestro pasado más reciente que se vertebra a través de dos convencimientos: Desde su perspectiva, a mediados de la década del 70 la Argentina inició una gran transformación, y los problemas de la democracia son insuficientes para explicarla. “Creo –dice– que en el centro de ese proceso, en el que aún vivimos, se encuentra el Estado. Antes de los 70 la Argentina tuvo un Estado potente, aunque colonizado por los intereses que lo explotaban. Desde entonces, los sucesivos gobiernos –salvo el de Alfonsín, que al respecto fue neutro– se han dedicado a desarmar al Estado, inutilizar sus agencias e instrumentos de control, y dejarlo inerme en manos de los gobiernos. En ese aspecto, cada gobierno le ha impreso a su acción un sentido diferente, pero he tratado de señalar llamativas continuidades entre la política de Videla y Martínez de Hoz y la de Menem y Cavallo”. Luis Alberto Romero también percibe “una continuidad, más profunda, entre los años de Menem y los de Kirchner. Ambos encontraron la forma de manejarse con un Estado débil. Ambos hallaron también la fórmula para extraer de una sociedad empobrecida los sufragios necesarios para legitimar su poder. En ese sentido, creo que puede hablarse de un “segundo peronismo”, comparable por su duración y carácter sistemático con el de 1945- 1955. Este segundo peronismo se construyó desde 1983, alcanzó el poder en 1989 y mantiene su vigencia hasta hoy”. Editada por Fondo de Cultura Económico, la nueva edición de “Breve Historia Contemporánea de la Argentina” se suma, con aporte riguroso, a la positiva corriente con que desde hace más de una década se reformulan visiones sobre el agitado pasado de Argentina.