Un duro presidirá el gabinete

CHICAGO .- Rahm Emanuel combina instinto político, experiencia en la Casa Blanca y la actitud recia de la gente de Chicago, características que probablemente necesitará como nuevo jefe de Gabinete de Barack Obama.

Su estilo combativo como director político en los primeros días del gobierno de Bill Clinton le valieron el mote de «Rahmbo´´. Aunque no siempre consiguió resultados.

Emanuel perdió ese cargo pero se quedó como alto asesor y supervisó algunas de las principales iniciativas de Clinton, incluyendo el Tratado de Libre Comercio para América del Norte y la prohibición de armas de ataque.

Después de un paso rentable por el sector bancario, Emanuel fue elegido al Congreso en el 2002 y rápidamente se convirtió en protagonista. Pasó a supervisar los esfuerzos electorales partidistas de la Cámara de Representantes en el 2006 y ganó una mayoría para los demócratas por medio de incansables actos de recaudación de fondos y reclutamiento de candidatos. «Es buen táctico. Es un pensador creativo. Pero creo que el secreto de su éxito es que tiene la voluntad para seguir sus convicciones´´, comentó el representante Danny Davis en el 2006.

Emanuel se crió en el elegante suburbio Wilmette, de Chicago, hijo de un médico israelí que se mudó a Estados Unidos. Su hermano Ari es un agente de Hollywood e inspiración de A Gold, el superagente en la serie televisiva «Entourage´´ de HBO. El legislador mismo ha sido citado como inspirador del asistente presidencial Josh Lyman en la serie «The West Wing´´.

Se inició en política después de salir de la universidad, cuando trabajó para Paul Simon en la campaña senatorial de 1984 y la campaña de Richard Daley para alcalde en 1989. Después fue a trabajar para un gobernador de Arkansas poco conocido que quería ser presidente. Se acredita a la capacidad recaudadora de Emanuel haber contribuido a mantener a flote la campaña de Bill Clinton durante épocas difíciles, particularmente el escándalo acerca de si tuvo relaciones sexuales con Gennifer Flowers.

En 1999, Emanuel dejó la Casa Blanca y se fue a Chicago para dedicarse a inversiones bancarias. La firma a la que ingresó fue vendida y Emanuel ganó millones de dólares, lo que le dio la seguridad financiera necesaria como para regresar a la política. Cuando fue consultado para supervisar el esfuerzo proselitista del 2006, Emanuel consiguió un record de recaudaciones, mucho más dinero que cuatro años antes.

Los fondos adicionales permitieron a los demócratas en la Cámara de Representantes expandir su campo de acción incursionando en distritos que no habían sido considerados competitivos antes. Pero su éxito en lograr una mayoría demócrata limó cualquier aspereza y lo confirmó como una figura de influencia en la cámara baja. (AFP)

AP


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