Una aventura motorizada

Son diez pilotos que quieren llegar a la cordillera.

Damián Copponi

Diez amigos en una aventura seguramente inolvidable: unir Catril y la precordillera en cuatriciclo.

RINCÓN DE LOS SAUCES (ARS).- Una gran dosis de aventura para vencer la rutina. Esa es la principal inyección de adrenalina que movilizó a un grupo de deportistas que eligieron la geografía del norte de neuquino para llevar acabo su aventura.

Se trata de diez pilotos que conducen poderosos cuatriciclos. Todos ellos provienen de la ciudad de Catriel y tienen como destino el cordón montañoso de la precordillera.

Lo cierto es que ayer, poco después del mediodía, los cuatriciclos llegaron a Rincón de los Sauces.

Los diez pilotos hicieron allí la primera parada en lo que es una complicada hoja de ruta que los llevará a través de cerros y bardas del norte provincial, siempre bordeando el río Colorado.

Con una cantidad importante de pertrechos, repuestos y el conocido polvo de arcilla de las picadas petroleras de la zona, los aventureros pretenden unir la ciudad de Catriel con parte del cordón precordillerano, en una compleja línea que cruza valles y montañas de zona semidesértica.

Como si se tratara de un pequeño Dakar regional, aunque improvisado y sin competencias, estos diez amigos y vecinos decidieron salir de la rutina diaria en busca de una aventura en doble tracción. Un viaje en buena compañía, y un desafío también.

La excursión

La prominente sombra de la avenida 30 de Octubre de Rincón, les brindó el mejor lugar para descansar algunos minutos, almorzar sentados en la vereda y seguir camino hacia zonas más elevadas entre los volcanes y cerros de la zona.

En diálogo con “Río Negro”, contaron que salieron de Catriel temprano en la mañana, pasaron por la zona del meridiano diez y siempre por camino de tierra llegaron a Rincón como un punto prefijado en su hoja de ruta.

“Somos diez en total y vamos a la zona de los guanacos en una especie de excursión en cuatriciclos. Es bueno tener ésta actividad de manera regular y desafiar los terrenos que son realmente escarpados”, dijeron.

Entre bromas, bebidas sin alcohol y bocados apurados, los pilotos acomodaron sus máquinas para posar ante éste diario y dejar registro de su corta estadía por la localidad petrolera.

Encima de las máquinas, se podían divisar, mantas, carpas, herramientas y equipamiento para acampar.

La próxima ciudad para descansar, aunque ya de noche y según el estado de los caminos, sería Buta Ranquil.

Desde allí, los diez pilotos comenzarán con el ascenso hasta zonas más elevadas donde despuntan los primeros cerros del cordón montañoso de la precordillera.

Antes de partir, una llamada vía celular a sus familias en Catriel le puso la cuota de tranquilidad al convoy para seguir viaje con poco más de treinta grados y el conocido viento oeste de la zona petrolera.


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