Una guardia leal

Los Guardianes de la Revolución son considerados una leal guardia de la República Islámica y de su Guía Supremo, el ayatollah Ali Khamenei.

Los Guardianes de la Revolución (Pasdaran), dirigidos por el general Mohammad-Ali Jafari, y las milicias islamistas de los Bassidjis desempeñaron un importante papel en la represión de las manifestaciones populares, tras la controvertida reelección del presidente ultraconservador Mahmoud Ahmadinejad.

Los efectivos del cuerpo de elite de los Pasdaran son un secreto de Estado.

Los Guardianes de la Revolución contarían con 125.000 miembros, según el Instituto internacional de estudios estratégicos de Londres (IISS), sobre un total de 523.000 hombres en el ejército en activo.

Estados Unidos acusa a esta fuerza de elite de apoyar tanto a las milicias chiítas iraquíes radicales, como a los talibanes en Afganistán, y al Hamas y la Yihad Islámica contra Israel.

El actual presidente Ahmadinejad integró este cuerpo de elite. Varios de sus miembros formaron parte del Majlis (Parlamento) en 2004, y de algunos ministerios.

Los Guardianes de la Revolución tienen su propia universidad. Se les atribuye el control del programa balístico iraní.

Desempeñaron un papel esencial en la guerra contra Irak de 1980 a 1988. A menudo considerados como un ejército paralelo con su propia aviación y marina, los Pasdaran están sin embargo estrechamente vinculados al ejército regular en las operaciones de defensa interna, como la vigilancia de fronteras. (AFP)


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