Una intervención más breve

La intervención dura unos 45 minutos, sumados a los 15 de atornillado de la prótesis provisoria o, en algunos casos, la prótesis definitiva. El sistema tradicional llevaba 7 u 8 visitas del paciente al odontólogo. Ahora es posible reducirla a una.

De acuerdo con el dr. José H. Rodríguez, «la cirugía ósea es similar a la de las técnicas anteriores, pero la de tejidos blandos es mucho menos invasiva, y esto es lo que mejora en gran medida el postoperatorio. Un pequeño bisturí circular (conocido como 'punch') hace una toma de los tejidos blandos y debajo de eso, el hueso es perforado según lo previsto. Se coloca el implante, luego el pilar (perno) y la prótesis provisoria o definitiva, todo en una misma sesión, según el caso. Es mucho menos traumático para el paciente, que puede volver a su trabajo y continuar con su vida social de inmediato».

El paciente puede masticar a la hora de habérsele colocado el implante. No obstante, se recomienda una carga progresiva para una rehabilitación exitosa: durante el primer día, es conveniente que no ingiera alimentos duros, como trozos de pollo con hueso. En los días posteriores, va aumentando la consistencia de lo que incorpora en su dieta y a la semana ya come lo que desee.


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