Una mesa exquisita en un solemne lugar

Por Redacción

El lugar donde se realizó la cena fue el mismo donde el radical Arturo Illia recibió en la década del ‘60 al francés Charles de Gaulle. Distribuidos en 23 mesas, los 200 invitados a la cena fueron agasajados con un menú a cargo del cheff francés Bruno Guillot compuesto por cordero patagónico regado con vinos Malbec y Chardonnay de la bodega Luigi Bosca y champagne para el brindis final. El postre fue mousse de maracuyá. Las mesas estuvieron adornada con arreglos de rosas color natural, en tanto para conmemorar la fecha los servilleteros tenían los colores de la Bandera argentina, réplica del prendedor de diamantes que utilizaba Eva Perón. Asimismo, cada mesa llevó el nombre de una batalla o un hecho trascendente de América latina y a su reverso una pequeña reseña de su historia. Para la principal, la presidenta eligió la batalla de Vertierres ocurrida en Haití en 1803, el primer grito de libertad de Latinoamérica “cuando el líder emancipador Jean Jacques Dessalines vence a las tropas francesas y al año siguiente declara la independencia”, explicaba la tarjeta que estaba ubicada sobre el fino mantel.