Una transición en la incertidumbre
«Hoy nombramos al G20 como foro principal para nuestra cooperación económica internacional». El mensaje de la cumbre de Pittsburgh es nítido. La convocatoria a marchas forzadas de la primera reunión de mandatarios de países emergentes y avanzados en Washington hace un año se ha consolidado en la lucha contra la recesión mundial. La dimensión de la crisis y la aportación de varios países en desarrollo al crecimiento mundial forzó a los países ricos a compartir el poder. Y el G8, el club que reunía a las potencias industrializadas, se queda sin voz en los asuntos económicos.
El relevo se visualizará en junio del 2010, cuando Canadá albergará de forma simultánea las próximas cumbres del G20 y el G8. «No tiene sentido hablar de la muerte del G8», afirmó el ministro de Finanzas de Rusia, Alexei Koudrine, «van a coexistir». Fuentes de la delegación francesa precisaron que el club de los países ricos seguirá tratando asuntos de seguridad y política exterior, temas que ya se discuten en otros foros de forma periódica, como el consejo de seguridad de la ONU. («El País»)