Ursula von der Leyen, la heredera de Angela Merkel

Existe la sensación generalizada de que la designación de Ursula von der Leyen como ministra de Defensa en el gabinete del nuevo gobierno de coalición de la democracia cristiana con la socialdemocracia alemana encabezado por Angela Merkel, podría haberla transformado en una suerte de “delfín político” de la Sra. Merkel. Recordemos que Angela Merkel –que ha gobernado a Alemania desde el 2005 y es plenamente consciente del proceso de desgaste que el mero paso del tiempo produce en las más altas figuras de la política– acaba de comenzar su tercer mandato. Ursula van der Leyen, a los 55 años de edad, es sin embargo una experimentada veterana de la política. Ha sido ya ministra de Trabajo y Asuntos Sociales, con una gestión impecable respecto de un presupuesto que era nada menos que la tercera parte del nacional. Nacida en Bruselas, es médica ginecóloga y madre de siete hijos. Entró en el mundo de la política a los 42 años. También fue ministra de la Familia, donde implantó la licencia por paternidad y expandió fuertemente los sistemas de cuidado infantil. Ahora, como primera mujer alemana que se desempeña en el cargo de ministro de Defensa de su país, tendrá un presupuesto de 33 billones de euros, unos 250.000 funcionarios que trabajan para ella y tropas desplegadas en Afganistán. Un puesto entonces con toda suerte de posibles complicaciones, que requiere de un gestor enérgico, al que no le tiemble la mano nunca. No en vano desde 1949 ha habido tan sólo ocho cancilleres en Alemania pero, en cambio, dieciséis ministros de Defensa. Pero Ursula es realmente formidable, según afirman los observadores locales. Y tiene una bien clara ambición de crecer en materia política. De sonrisa fácil, pero presencia impactante, Ursula es incansable en el trabajo. Y eficiente en la ejecución de sus responsabilidades. Las fuerzas armadas alemanas tiene en su seno mujeres sólo desde el 2001. Hoy ellas representan el 10% del total de sus contingentes. Una de ellas ha llegado ya al rango de general. Todos en el capítulo militar alemán, hombres y mujeres, tendrán ahora que responder a una mujer a la que, según se comprueba con su vertiginosa historia reciente, ciertamente no le cuesta absolutamente nada marcar el paso y, menos aún, hacer que los otros lo marquen. Su próximo blanco puede bien ser la Cancillería alemana después del ciclo de Angela Merkel, transformada hoy –indiscutidamente y por mérito propio– en la principal figura política de la Vieja Europa. (*) Exembajador de la República Argentina ante las Naciones Unidas

Emilio J. Cárdenas (*)


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