Viedma, el último bastión electoral




Las elecciones municipales de la capital de la provincia terminarán de dibujar lo grueso del mapa electoral, signado desde abril por Juntos, el partido del gobernador.


Cuando la capital rionegrina se fundó, hace 240 años, el general San Martín tenía sólo un año y Napoleón estaba por cumplir diez. El Virreinato del Río de la Plata recién nacía y faltaba mucho para que el territorio se sacudiera con las Invasiones Inglesas y la Revolución de Mayo. Hoy Viedma, la ciudad con mayor prosapia de la provincia, terminará de definir, con sus elecciones municipales, lo grueso del mapa de poder de Río Negro, dominado por Juntos Somos Río Negro, la fuerza provincial del gobernador Alberto Weretilneck.

Sea cual fuere el resultado de los comicios en Viedma, no hay dudas de que influirá en el futuro de la política provincial.

El radicalismo ha dominado el escenario local en los últimos años. Gobierna ahora interinamente un peronista, Mario Francioni, pero por la muerte de José Luis Foulkes (UCR). Un eventual triunfo de Mario de Rege, exvicegobernador y actual candidato de Somos Viedma, será analizado como un apoyo a Juntos por el Cambio, que tres semanas después tratará de que el camino del presidente Mauricio Macri hacia una reelección logre sortear la primera vuelta electoral.

El vice

Weretilneck y su sucesora electa, Arabela Carrerras, impulsan al actual vice Pedro Pesatti. Como pasó con Gustavo Gennuso en Bariloche, en el gobierno provincial creen que el acompañamiento de las dos principales figuras de Juntos Somos Río Negro será decisivo en la preferencia de los viedmenses.

El peronismo (incluido lo que hasta hace poco era el kirchnerismo más puro) va tan atomizado a esta elección que sería un milagro que uno de los tres candidatos lograra imponerse.

El PJ parece hundido en la provincia y aunque consiga un buen resultado en los comicios nacionales, no se ven liderazgos que puedan sacarlo de ese pozo. Martín Soria será seguramente diputado nacional y tratará de olvidar lo más rápido posible la derrota de las elecciones provinciales, de la que se sentía seguro ganador.

Burocracia

Weretilneck ha logrado, gracias en gran parte a su secretario de Trabajo, Lucas Pica (que se va a la Legislatura), una sociedad con uno de los dos sindicatos estatales, el más beligerante, ATE. Es algo difícil de entender si no se valora el pragmatismo del gobernador y cierta presión sobre el líder gremial Rodolfo Aguiar, que rápidamente se persuadió de las ventajas del pacto y las desventajas de que prosperaran las causas judiciales que pendían sobre él.

La relación con los empleados estatales no es un dato menor en Viedma, donde la administración pública, la Justicia y la Legislatura dan empleo a una proporción muy alta del padrón electoral.


A tres semanas de las elecciones generales nacionales, el macrismo, en su versión radical, se juega la plaza con De Rege. Juntos juega al vicegobernador.


Si De Rege, que fue vice de Miguel Saiz entre 2003 y 2007, se impusiera hoy, el radicalismo más cercano al macrismo conservaría un espacio desde donde intentar una recuperación, tras una derrota que hace ocho años lo dejó casi sin nada.

En cambio, un triunfo de Pesatti aumentaría el poder territorial del partido provincial y colocaría al vice de nuevo en carrera (quería ser él el candidato a gobernador que Weretilneck hiciera ganar en las elecciones del 7 de abril); de todas formas no caerá sin red: ya es legislador electo.

Las elecciones de Viedma serán tres semanas antes de las generales nacionales, en las que se definirá si Mauricio Macri tiene posibilidades de ir a una segunda vuelta o, por el contrario, Alberto Fernández repite el resultado de las primarias y se impone sin ballotage.

En esos mismos comicios el gobernador dará su primer paso hacia la política nacional: todo indica que será elegido senador. Basta con que obtenga la misma cantidad de votos que en las primarias, en cuyo caso el problema será para el macrismo porque si el resultado se repite, perderá una banca en la Cámara de Diputados, la de Sergio Wisky, a manos de Juntos Somos Río Negro.


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