Melipeuco en familia: un viaje a la prehistoria entre volcanes, lagunas y la huella de los baqueanos de Chile

Cruzar desde Villa Pehuenia por el Paso Internacional Icalma hacia Melipeuco es mucho más que un trámite fronterizo: es adentrarse en la Araucanía Andina, donde el paisaje cambia de piel bajo la sombra del volcán Volcán Llaima. Entre cascadas sagradas, bosques milenarios y senderos familiares, la cordillera deja de ser límite para convertirse en puente.

Redacción

Por Marcelo García

A solo 30 kilómetros del paso fronterizo, Melipeuco, se revela como un destino ideal para viajar en familia. Marcelo García comparte sus experiencias en @viajoconvos.

Para quienes vivimos en la Patagonia norte, la cordillera no es un límite: es un puente. Un corredor natural que conecta paisajes, historias y formas de habitar la montaña. Salir desde Villa Pehuenia y cruzar el Paso Internacional Icalma es, quizás, uno de los recorridos más escénicos de la región. El asfalto serpentea entre lagos y araucarias hasta que, al descender por la ruta S-61 en territorio chileno, el paisaje cambia de ritmo: el verde se vuelve más denso, la montaña se cierra y el imponente Volcán Llaima aparece en el horizonte como una advertencia silenciosa. Estamos entrando en una tierra moldeada por el fuego.

A solo 30 kilómetros del paso fronterizo, Melipeuco, en plena Araucanía Andina, se revela como un destino ideal para viajar en familia: naturaleza en estado puro, senderos accesibles, aventuras al aire libre y una identidad cultural profundamente arraigada.

Melipeuco es conocida como la capital nacional de trekking, por lo que imaginarán que la gran mayoría de las actividades están relacionadas a la montaña, los senderos y el contacto directo con la naturaleza, y a eso vinimos. Les recomiendo hacer las actividades con un guía ya que será necesario para descubrir mejor el destino, nosotros lo hicimos con Paola Parra empresaria Turistica y Melipeuco Outdoor que cuentan con todos los servicios para disfrutar mejor de tus días en la zona.

El despertar de la tierra: Truful Truful

Nuestra primera parada familiar fue el Salto Truful Truful, ubicado a apenas cinco kilómetros del pueblo. No es solo una cascada impactante, sagrada para el pueblo mapuche, sino una verdadera clase de geología a cielo abierto.

El cañón por donde corre el río exhibe capas superpuestas de lava y sedimentos que los guías locales llaman “panqueques geológicos”: huellas visibles de miles de años de erupciones volcánicas y retrocesos glaciares. El sendero es corto, de unos 600 metros, y se recorre sin dificultad, incluso con chicos pequeños. Una caminata breve que invita a observar, preguntar y entender cómo se fue modelando este rincón de la cordillera.

Conguillío: el jardín de los dinosaurios

Sin dudas, el imperdible de Melipeuco es el Parque Nacional Conguillío, que es lo más parecido a caminar por un escenario prehistórico. Bosques de araucarias milenarias, ríos de lava solidificada y volcanes activos componen un paisaje que despierta la imaginación de grandes y chicos.

El parque es muy extenso y por lo que pudimos apreciar, es para recorrerlo en varios días, pero cada uno se amolda a su tiempo y durante nuestra visita recorrimos dos de sus lagunas más emblemáticas:

Laguna Verde. Con sus 175 hectáreas de un intenso color esmeralda, contrasta de forma alucinante con los escoriales de lava negra que la rodean. Es un sitio perfecto para detenerse, caminar sin apuro y dejar que los chicos jueguen en la orilla mientras las araucarias se reflejan en el agua.

Laguna Arcoíris. Un verdadero hito del parque. Se formó cuando una colada de lava del Llaima represó un estero, dejando un bosque de coihues y araucarias sumergido. En otoño, cuando el nivel del agua desciende, los troncos petrificados emergen como centinelas de otro tiempo, recordándonos que aquí la naturaleza siempre va un paso adelante.

China Muerta: memoria viva del bosque

Muy cerca de Melipeuco, la Reserva Nacional China Muerta ofrece un contrapunto silencioso y profundo al paisaje volcánico. Este territorio, marcado por incendios históricos, es hoy un espacio de recuperación ambiental y memoria.

Caminar entre sus bosques es entender que la naturaleza también se recompone, que el paisaje guarda cicatrices y aprendizajes. Para una experiencia en familia, es una oportunidad de hablar sobre cuidado ambiental, resiliencia y respeto por el territorio que se visita.

Aquí hay varios senderos, pero les recomendamos llegar temprano para que tengan tiempo suficiente para hacerlos y poder disfrutar del camino. A nosotros se nos hizo tarde y preferimos dar una vuelta corta, tomar unos mates contemplando el paisaje y regresar al pueblo.

El Canopy más alto de Chile

Melipeuco también propone experiencias activas pensadas para compartir. Una de las más intensas fue el canopy: deslizarse entre plataformas suspendidas, con el bosque y los volcanes como telón de fondo, genera una mezcla perfecta de adrenalina y confianza. Para los chicos, y también para los adultos, es una forma distinta de vincularse con la montaña, desde el juego y la superación personal (quien les cuenta sufre de vértigo).

La experiencia se realiza con Melipeuco Extreme. Dato importante, si venís en familia como nosotros, tener en cuenta que esta actividad se puede realizar a partir de los 6 años. Se tarda algo mas de 1 hora.

Encuentro con los baqueanos: el alma de la montaña

Más allá de los paisajes, Melipeuco late a través de su gente. Tuvimos la oportunidad de conocer a los baqueanos, hombres y mujeres que son los verdaderos custodios de la cordillera.

Herederos de una tradición de pioneros, madereros y antiguos arrieros que cruzaban ganado hacia la Argentina en condiciones extremas, los baqueanos encarnan un conocimiento del territorio que no figura en los mapas. Escuchar sus relatos sobre inviernos con dos metros de nieve, travesías a caballo por huellas invisibles y una vida marcada por la montaña le dio a nuestro viaje familiar una profundidad que ningún mirador puede ofrecer.

Son historias que se transmiten de generación en generación y que ayudan a entender que este paisaje no solo se recorre: se habita. Pegado al puesto de Carabineros, encontrarán un interesante museo que relata la historia de aquellos tiempos. Pasen a visitarlos, ellos estarán felices de recibirlos y contar sus historias.

Guía útil para el viajero

Cómo llegar.

Desde Villa Pehuenia son aproximadamente 40 km hasta Melipeuco. El Paso Internacional Icalma está habilitado para vehículos livianos. El horario habitual de cruce es de 8:00 a 17:00 hs (consultar siempre antes de viajar). Hay un tramo de la ruta, luego de pasar el poblado de Icalma, en que el camino tiene mucho serrucho y hay que transitar con precaución.

Documentación y aduana.

Es obligatorio llevar DNI físico (último ejemplar). Para viajar con menores se debe acreditar el vínculo con Partida de Nacimiento o Libreta de Familia. Si viaja un solo progenitor, se requiere autorización notarial. Tarjeta verde del auto o autorización para viajar.

Entradas al Parque Conguillío.

Dato clave: las entradas se compran solo de forma anticipada y online a través de https://www.pasesparques.cl/es/parks/conguillio. No hay venta en el ingreso y en el parque no hay señal de celular para hacerlo en el momento.

Servicios.
Melipeuco cuenta con sucursal de BancoEstado (con cajero automático) y estación de servicio YPF. Se aceptan la mayoría de las tarjetas de crédito internacionales.

Dónde alojarse en Melipeuco

Nosotros nos alojamos en el Complejo Los Pioneros, unos kilómetros antes del ingreso al pueblo, sobre mano derecha. Una opción que combina ubicación estratégica, tranquilidad y servicios pensados para familias viajeras. El lugar ofrece cabañas amplias, bien equipadas y rodeadas de naturaleza. Una piscina que invita a pasar la tarde sin apuros, un restaurante con variedad de platos para desentenderte de todo y relajarte, la frutilla del postre, sus tinajas.

Un dato piola, más allá del confort, el Complejo Los Pioneros funciona como un excelente “campamento base” para recorrer la región. Desde allí se puede planificar, no solo actividades en la montaña, sino también, un clásico de los argentinos: una escapada a Temuco para hacer compras, ya que se encuentra a tan solo 90 km.


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Chile

Turismo

A solo 30 kilómetros del paso fronterizo, Melipeuco, se revela como un destino ideal para viajar en familia. Marcelo García comparte sus experiencias en @viajoconvos.

Para quienes vivimos en la Patagonia norte, la cordillera no es un límite: es un puente. Un corredor natural que conecta paisajes, historias y formas de habitar la montaña. Salir desde Villa Pehuenia y cruzar el Paso Internacional Icalma es, quizás, uno de los recorridos más escénicos de la región. El asfalto serpentea entre lagos y araucarias hasta que, al descender por la ruta S-61 en territorio chileno, el paisaje cambia de ritmo: el verde se vuelve más denso, la montaña se cierra y el imponente Volcán Llaima aparece en el horizonte como una advertencia silenciosa. Estamos entrando en una tierra moldeada por el fuego.

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