“Voz Allense”, el diario que escribió la historia de un pueblo

Nació en 1933 e imprimía unos 300 ejemplares. Lo fundó el uruguayo Ignacio Tort Oribe. Uno de sus siete hijos, que aún vive en la ciudad, reconstruye esta apasionante aventura.



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Don Julio se hizo cargo de la imprenta cuando tenía 24 años y el diario había dejado de funcionar.(Foto: César Izza )

Allen es una ciudad con historia y parte de ella se escribió en las páginas de uno de sus primeros periódicos, “Voz Allense”. En el año 1933 el martillero Ignacio Tort Oribe vio que era necesaria una publicación para informar los eventos más importantes de la comunidad y para que la gente exprese su opinión, por lo que decidió abrir un diario.

Tort era uruguayo y había llegado a Allen en 1918. En el valle se casó con Palmeña Guajardo en 1925 y tuvo siete hijos. Al poco tiempo, fundó el semanario “Voz Allense” y levantó su propia imprenta.

Ignacio Julio o Don Julio como lo llaman, tiene 85 años y es uno de los siete hijos de Tort. En su casa recordó con nostalgia aquel diario que su padre dirigía, escribía y también imprimía.

“Mi padre era rematador. Hacia negocios inmobiliarios, aparte era una de las pocas personas que tenía una máquina de escribir en ese tiempo. Conocía bastante de leyes y situaciones comerciales y la gente le pedía que los asesorara”, detalló Don Julio.

Asumió, de todos modos, que no fue el primer periódico, ya que antes funcionó por unos años, “El Regional”.

El periódico “Voz Allense” editaba unos 300 ejemplares, un número importante para la escasa población de la época. Al principio tenía dos empleados tipógrafos pero luego pasó a ser un emprendimiento exclusivamente familiar.

Julio recordó que su padre era el principal redactor y el encargado de conseguir la publicidad, su madre se ocupaba de la composición de los textos y su hermano mayor, hacía los titulares y la impresión. Las noticias nacionales se transcribían de las agencias de Buenos Aires y llegaban a través del correo.

La máquina con la que se imprimía era una Minerva Saroglia. Se acomodaba letra por letra y se ponía la rama con toda la página y después se imprimía. La capacidad era 800 hojas por hora y cada ejemplar tenía tres hojas. Todo el trabajo se hacía de lunes a jueves para que el viernes saliera a las calles y se vendía a un peso de la época.

Don Julio al igual que su padre es un personaje muy importante en la ciudad. En 1961 se hizo cargo de la imprenta hasta que se jubiló en 1998.

Jugó al básquet en equipos locales y participó de carreras de autos mientras realizaba el servicio militar. Julio integró la organización de varios clubes e instituciones como: Aero Club Allen, Club Unión Alem Progresista, Club Alto Valle y participó durante muchos años de la orquesta municipal.

Mientras miraba unas páginas de “Voz Allense”, recordó cómo era el periódico que fundó su familia. “Los temas eran generales, tanto económicos como espectáculos. Se escribían muchas notas sobre las obras que en ese tiempo eran necesarias para el pueblo. Por ejemplo, gracias a su espíritu se construyó el Teatro Municipal de Allen”, detalló.

Los viernes durante 15 años se imprimió el diario. Entre sus noticias, además de impulsar el progreso de Allen, se informaba sobre las reuniones sociales que se realizaban en los clubes, accidentes de tránsito, cosas que asombraban a los vecinos.

La imprenta hoy

“Voz Allense” dejó de funcionar en 1948 ya que no era rentable. El emprendimiento se mantenía con trabajos de impresión que realizaba Tort a particulares. En 1953 el padre de Julio hizo un viaje a Chile y compró una propiedad allá. Les preguntó a sus hijos si querían acompañarlo pero ellos estaban arraigados en Allen y optaron por quedarse.

“Nunca más supe de mi papá. Quise una vez ir a verlo pero me exigían que gaste 15 mil dólares en el país y no disponía de ese dinero”, recordó con nostalgia Julio.

Hoy la imprenta está en la calle Doctor Velasco 421. Allí todavía se encuentra una de las primeras máquinas manuales con la que se imprimió hasta 1948 el diario local. Don Julio está jubilado y al frente del negocio está su hijo Néstor Rubén. En 2002 escribió el libro “Algunos Recuerdos de mi Allen” en el que cuenta sobre aquel semanario que fundó su padre.

Al principio tenía dos empleados tipógrafos pero luego pasó a ser un emprendimiento exclusivamente familiar.

La máquina con la que se imprimía era una Minerva Saroglia que todavía conservan.
César Izza

“Nunca más supe de mi papá. Quise una vez ir a verlo pero me exigían que gaste 15.000 dólares en el país y no disponía de ese dinero”.

Don Julio Tort, hijo del fundador de “Voz Allense”

Con compromiso comunitario

Tort fue uno de los impulsores de la Vuelta al Valle. Fue el vicepresidente de la primera comisión de la competencia. A través de su diario promovió el evento y registró las primeras ediciones. Luego Julio, como su padre, también fue parte de la comisión que en ese tiempo se llamaba, Gran Premio Ciclista Regional del Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Además fue un defensor de la fruticultura que en esos años estaba dando sus primeros pasos. Impulsaba a los pequeños productores a la acción cooperativa por entender que de esta manera se podían salvar los destinos productivos de la región.

En ese tiempo también había un hotel en Allen que era el España el más importante del Alto Valle. Venían vendedores que trabajaban en la zona. En un momento el lugar se hizo chico para los actos patrios y el escritor batalló para que se levante un salón como el Teatro Municipal.

Ignacio Tort Oribe era rematador y uno de los pocos que tenía máquina de escribir en el pueblo.

Datos

Al principio tenía dos empleados tipógrafos pero luego pasó a ser un emprendimiento exclusivamente familiar.
“Nunca más supe de mi papá. Quise una vez ir a verlo pero me exigían que gaste 15.000 dólares en el país y no disponía de ese dinero”.

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“Voz Allense”, el diario que escribió la historia de un pueblo