“127 años del natalicio del Dr. Gregorio Álvarez”

La foto del lector

Personalidad que honra a Neuquén.

La entrañable figura del científico, educador e historiador más importante nació en nuestras tierras, y me llevó a reflexionar acerca de su prolífera vida, conocida por muchos.

Gregorio Álvarez nació el 28 de noviembre de 1889 en el paraje Ranquilón, ubicado en el departamento de Ñorquín, en el entonces Territorio del Neuquén. Su madre, de ascendencia aborigen, se llamaba Eloisa Sandoval; su padre, Gumersindo Álvarez, mendocino, se había establecido en Chos Malal tras la ruta de los expedicionarios del desierto.

Desde muy pequeño, don Gregorio mostró gran apego al estudio. Su padre le brindó una gran formación al lograr que en 1904 el gobierno nacional lo becara para concurrir a estudiar a Buenos Aires. Ingresó en la Escuela Normal de Profesores Mariano Acosta para estudiar la carrera de Maestro Normal. Fueron sus profesores recordados docentes como don Pablo Pizzurno, quien se convirtió en su instructor intelectual y espiritual, así como en su benefactor material. Se recibió de maestro en 1910, convirtiéndose en el primero nacido en la Patagonia.

Posteriormente, debido a su vocación científica y su amor a la niñez, comenzó a estudiar medicina gracias a otra beca, lograda a través de eximios profesores. Se diplomó el 8 de noviembre de 1919, y también fue el primer médico nativo de la Patagonia. De este modo, Álvarez se convirtió en un prestigioso galeno especialista en piel y en niños cuya fama trascendió las fronteras del país: ya en 1949 participaba en congresos internacionales y cursos de perfeccionamiento en grandes centros de investigación en países como Francia, Suiza y Estados Unidos, entre otros. Simultáneamente con la tarea científica, Gregorio Álvarez desarrolló amplias tareas en distintas disciplinas. Gran estudioso de su Neuquén natal, en 1950 fundó la Casa Neuqueniana en la ciudad de Buenos Aires, con el objeto de difundir la historia, la geografía, el folclore, la arqueología, la etnología y la geología de Neuquén. Por todas sus innúmeras labores –que, a decir verdad, resulta imposible nombrarlas a todas en este espacio–, recibió importantes y variadas distinciones honoríficas.

Entre tantos cargos ocupados podemos destacar que fue profesor titular de Historia y Geografía del Neuquén y que cuando se nacionalizó la Universidad Nacional del Comahue fue profesor titular de Historia Regional. Publicó varios libros, entre los que se destacan “El Tronco de oro”, “Pehuen Mapu”, “Donde estuvo el paraíso”, “Neuquén de mi canto”, “El Domuyo y sus misterios”, la publicación “Neuqueniana” y su obra cumbre “Neuquén: su historia, geografía y toponimia”, publicada en siete tomos.

Ya en sus últimos años, Gregorio Álvarez se radicó en Neuquén. Falleció el 11 de octubre de 1986, a los 96 años. Su longeva y fructífera vida acaso haya abrevado en las aguas al pie del Domuyo, ya que “[…] en las algas termales del Domuyo podría estar la clave de la prolongación de la Vida”, sostuvo con su pluma y su intelecto.

Queremos también recordar que el Dr. Álvarez vivió sus últimos años en un departamento en Av. Argentina y Leloir y rodeado de gente sumamente atenta en su cuidado, personas que se desvelaban por él. Una de ellas fue su secretaria Mirta Graciela Velásquez, quien oportunamente nos brindara una entrevista para que podamos reponer detalles del círculo íntimo del Dr. Álvarez. Por ejemplo, Velásquez destaca la labor de Rosalía Sandoval: “Cuando llegué a trabajar con el doctor ella era su ama de llaves. Muy atenta y cuidadosa”. La última ama de casa fue Laura Figueroa, hoy con 82 años. Fueron un encanto de personas con el doctor y ambas viven en Neuquén.

Con gran satisfacción la ciudad asiste a la refacción de la célebre casa, la de nuestro profesor de historia de Neuquén, sita en calle Córdoba y Alderete. Esa casa es testigo de nuestras visitas, entonces jóvenes alumnos del doctor Álvarez que concurríamos a ella en busca de explicaciones que solo él podía darnos.

En 1989 se cumplieron 100 años del nacimiento de nuestro querido doctor, y ese día se izó por primera vez la bandera de la provincia. A partir de entonces el decreto 4221/90 estableció la incorporación a las conmemoraciones oficiales de la provincia del Neuquén el 28 de noviembre, fecha del nacimiento del Dr. Gregorio Álvarez y del primer izamiento de la bandera provincial.

En estos versos, Gregorio Álvarez se pinta a sí mismo con los colores de la Confluencia: “He nacido en el Neuquén,
Místico edén de mi patria,
entre dos ríos soberbios
que en sus términos se enlazan:
el Neuquén, hórrido embate
de enfurecida mesnada
y el Limay, lírico efugio
del alma de la montaña.”

¡Gracias querido profesor! ¡Gracias por tanta enseñanza sembrada en su tierra! ¡Gracias por su humildad, la de los grandes!

Beatriz Carolina Chávez

DNI 6.251.256

Beatriz Carolina Chávez

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