El 2017 de Del Potro, un subibaja emocional

Juan Martín tuvo un año irregular, pero fue de menor a mayor y terminó la temporada en un nivel altísimo, al borde del top 10. La resiliencia del tandilense volvió a aparecer cuando el físico parecía poner un freno, y la expectativa para el 2018 es grande.

Redacción

Por Redacción

El exitoso cierre que Juan Martín Del Potro había protagonizado en 2016 generó una falsa sensación de que 2017 “tenía que ser” el año en que el tandilense volviera a arrasar con los títulos.

Nada más alejado de la realidad. El desafío para Delpo era, y lo reiteró en varias oportunidades, sumar rodaje. Minutos, games, partidos, torneos. Rivales fáciles, no tan fáciles y duros. Todo lo que Del Potro jugara durante el año, serviría. Y así fue, claro.

En el medio, el nivel de Juan Martín fue irregular. Desde enero hasta mitad de año, el rendimiento del tandilense no fue precisamente el mejor. Disputó una docena de torneos, entre los que alternó 18 victorias, 11 derrotas y un walkover por lesión. Al menos hasta después de Cincinatti, su mejor versión fue la de Delray Beach, en donde alcanzó las semifinales. Después, fue un subibaja: entre todos esos torneos, apenas una vez alcanzó los cuartos de final.

Varias veces, la muñeca amagó con complicar al tenista argentino, pero Delpo sacó a relucir su resiliencia y demostró que las ganas podían más que el dolor. Y si bien la gira de césped previa a Wimbledon fue un dolor de cabeza (entre lesiones y golpes familiares), el gran objetivo de Juan Martín era llegar bien al US Open, su torneo favorito.

Allí se produjo el quiebre. El cariño del público (lo adoptaron como a un hijo luego del título en 2009), su buen nivel y el jugar en su superficie preferida llevaron a Del Potro a su mejor versión.

Juan Martín llegó a semifinales en Flushing Meadows y de ahí en más no frenó: 8vos, semifinales, final y cuartos de final, todo esto sumando al título revalidado en Estocolmo. Con 20 triunfos en 25 presentaciones, Delpo confirmó que quería cerrar el año de la misma forma que en 2016.

En el medio, el tandilense protagonizó partidos épicos. Las victorias contra Roger Federer, o la remontada en un durísimo cruce con Dominic Thiem, fueron algunos de los encuentros que sirvieron para recordarle al público que la mayor virtud de Delpo es jamás bajar los brazos.

Con el revés más suelto, la derecha de siempre y un cierre de temporada en la que mejoró su movilidad, Del Potro se prepara: se puede venir un gran año…


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