800 kilómetros para una reliquia

A caballo, la tataranieta de Olascoaga llevó a Chos Malal las botas del fundador

CHOS MALAL (ACHM).-Una tataranieta del coronel Manuel José Olascoga llegó ayer a Chos Malal en una cabalgata de 800 kilómetros para donar las botas del fundador de esta ciudad, una reliquia que permaneció durante muchos años en la familia y que ella misma rescató con el objetivo de que algún día tuviera como destino final el lugar que fundó Olascoaga.

Celina Peiru es tataranieta de Olascoga y participó de la cabalgata que unió Bariloche con Chos Malal y de la que participan también Facundo Vives, que además de su pareja, fue el guía, y dos estudiantes de la Universidad de Colorado, Hans Wendel y Mari Wether Horie.

Ayer tuvieron una bienvenida inesperada para los protagonistas de la cabalgata, dado que pensaban llegar a una posada en esta ciudad y quedarse allí hasta realizar los contactos con la municipalidad y entregar el obsequio. Ahora, las botas de Olascoaga quedarán bajo la custodia del Alberto Morales, hasta que se decida si irán al museo o quedarán bajo la custodia de la comuna y ver si se puede realizar el certificado de autenticidad.

En diálogo con «Río Negro», Celina contó que las botas fueron rescatadas por ella cuando se desarmó la casa de sus abuelos. «Olascoaga tuvo tres hijas mujeres y un varón, una de esas hijas es Julia, abuela de mi padre», indicó Celina, una mujer de 32 años, que estudió biología y se dedica al turismo rural «uniendo el medio ambiente y la ecología con el turismo y la difusión».

«Siempre existió la inquietud de hacer algo por la memoria de Olascoaga», indicó Vives quien aseguró que al contar con las botas pensaron que «nada mejor que dejarlas en Chos Malal, un lugar que han hecho conocer junto a Celina en Europa y otros lugares del mundo que hemos recorrido».

Calificó que es «una experiencia inolvidable conocer la gente de la zona» y estar «maravillados con los arreos». En cuanto a sus amigos estadounidenses, sostuvo que «están maravillados porque durante la recorrida nos abrieron las puertas de las casas, cosas que no sucede en su país».

A un promedio de 6 horas por día, recorriendo en cada jornada unos 30 kilómetros, con los mismos caballos, «comprando en cada pueblo y compartiendo con el paisano la comida», pasaron por lugares como San Martín y Junín de los Andes, Aluminé y el lago homónimo, Pino Hachado, Loncopué, El Huecú, Caviahue entre otros.

Anteayer a las 5 de la madrugada partieron de Rahueco y llegaron a Chos Malal en horas de la mañana donde «fuimos sorprendidos con el recibimiento de la municipalidad al igual que en Caviahue».

Ambos alternan su vida entre Bariloche y Baradero (Buenos Aires), donde poseen una casa con un pequeño campo.

La cabalgata también es un homenaje al fundador de Chos Malal aunque «son muy cortas para los recorridos de tres o cuatro años que hacía Olascoaga», puntualizaron.


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