Una despedida entre lágrimas, música y baile

Una multitud siguió la caravana hasta la Chacarita, donde ´La Negra´ será cremada. El público y los músicos le cantaron "Luna tucumana" y "Gracias a la vida".

Redacción

Por Redacción

Entre lágrimas y música los argentinos despidieron ayer a la querida Mercedes Sosa.

Los restos de la cantante fueron trasladados desde el Congreso Nacional, donde fue velada, hasta la Chacarita, donde será cremada, cumpliendo su deseo. Según anunció su hijo Fabián Matus, la legendaria folclorista, que murió el domingo a los 74 años, será incinerada y sus cenizas, esparcidas en Buenos Aires, Mendoza y Tucumán.

Para muchos de sus familiares y admiradores, el peregrinaje hasta el cementerio comenzó por la mañana en el salón de los Pasos Perdidos del Congreso Nacional, donde se encontraba el cuerpo de «La Negra».

Hombres y mujeres de todas edades salían llorando del salón- donde el músico Argentino Luna tocaba la guitarra para despedirla con música, como ella hubiera querido-, tras acercarse al féretro para despedir a la cantora.

Una caravana de doce automóviles negros llevó a «la Negra´´ al cementerio mientras miles de admiradores le tiraban flores y aplaudían a su paso.

En la capilla del cementerio se celebró una misa de cuerpo presente mientras cientos de fanáticos escuchaban la ceremonia en silencio a través de un altavoz y rezaban al unísono un Padre Nuestro y un Ave María en honor de la cantante. Teresa Parodi, Peteco Carabajal, Piero y José Luis Castiñeira de Dios fueron algunos de los músicos que estuvieron allí.

Al terminar la misa , Fabián se quedó abrazado a su hija junto al féretro en el último adiós, y luego, se reanudó la música. El público cantó y hasta se animó al baile con «Al jardín de la República´´ y «Luna tucumana´´, las zambas predilectas de Sosa.

Con los acordes de la zamba de Atahualpa Yupanqui y Pablo del Cerro, «Luna tucumana´´, «Gracias a la vida´´ de Violeta Parra, «Sólo pa´ bailarla», «Balderrama´´, «Zamba para no morir» y «Si llega a ser tucumana´´, se vivieron momentos de emoción que culminaron con un cerrado aplauso cuando finalmente se llevaron el cuerpo para ser cremado.

El gobierno decretó tres días de duelo nacional, por lo que la bandera nacional estará izada a media asta en todos los edificios públicos hasta hoy. Y lo mismo se hizo en Perú y Bolivia.

Gieco, desde Tucumán

León Gieco no pudo llegar hasta el Congreso. Quiso el destino que el cantante tuviera anteanoche un recital justamente en Tucumán. Y desde allí, el domingo a la noche, le rindió su personal homenaje a Mercedes.

«Esta noche no nos hemos propuesto darle un adiós, sino más bien una bienvenida a la eternidad, porque siempre estará su voz, en cada canción», dijo, emocionado, en el escenario montado en la plaza Independencia, frente a la Casa de Gobierno. Inmediatamente, el músico santafesino comenzó a cantar -como tantas veces lo hizo Mercedes Sosa- «Sólo le pido a Dios» y «Como la cigarra», tras lo que expresó: «Sería imposible hablar de ella sin llorar, pero una vez me dijo: ´Nene, no vayas a llorar en el escenario».

Ante una plaza Independencia colmada por comprovincianos, que fueron a rendirle el último adiós a Mercedes Sosa, Gieco reconoció: «Ella, seguramente, como tantas veces lo hizo cuando hablábamos por teléfono, me hubiera dicho hoy: ´Leoncito, andá a cantarles a los tucumanos´».

«Mercedes, aparte de ser una cantante y una mujer extraordinaria, es un ícono de la democracia. Por eso, cuando volvió al país del exilio, en 1982, sabíamos que era el último coletazo de los militares». (AP/DyN/Télam)


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