Cámara lenta
NEUQUÉN
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
Esta semana el PJ dio otro paso con miras a concretar la coalición opositora que enfrentará al MPN en las próximas elecciones provinciales. Pero, en realidad, si se juzga por lo visto hasta el momento el justicialismo, condimento indispensable para cualquier alternativa con posibilidades de éxito en esta provincia, avanza a un ritmo tan pachorriento que corre el riesgo de llegar a un acuerdo con el resto de las fuerzas opositoras recién para el 2015. Como advertía el propio Perón con conocimiento de causa, “cuando no se quiere hacer nada lo mejor es formar una comisión”. No es que en el PJ no quieran hacer nada, ni que esta comisión esté destinada fatalmente a patear la pelota afuera, lo que ocurre es que cada sector interno del peronismo tiene su corazoncito y sus propias expectativas, por eso llegado el momento de ir a los bifes cada uno defiende su propio boliche. Dicho en otras palabras, el oficialismo nacional tiene varios aspirantes en Neuquén: de movida el propio presidente del partido, el intendente de Centenario Javier Bertoldi; el mandamás de la CGT local, Sergio Rodríguez; el jefe comunal de Plottier, Sergio Gallia; y la hermana del secretario General de la Presidencia, la senadora Nanci Parrilli. Esto nada más para empezar, porque como también decía Perón: “Cada peronista lleva en su mochila el bastón de mariscal”. Vaya si lo lleva. Además del corazoncito de cada uno está, también, el problema de costo-beneficio. No son pocos los que piensan que el gobierno nacional jamás lo reconocería pero apuesta en Neuquén al negocio más cómodo y barato: que siga Sapag. Los que así razonan alegan que ésta es una provincia sin peso electoral en el país y que a Cristina y los suyos les basta con tener un amigo que se dice kirchnerista, se deja fotografiar con ellos y vota (no siempre, es verdad, pero sí en un promedio razonable de los casos) los proyectos oficiales en el Congreso. ¿A qué meterse, entonces, en una guerra costosa y ardua que no es la propia, si con lo que hay alcanza y sobra? La gente que ve las cosas así piensa que el kirchnerismo no desalentará la propuesta frentista opositora pero tampoco pondrá mayor pasión en el tema. Que quienes manejan la botonera en la Casa Rosada dejarán que las quintitas individuales se conviertan en una buena excusa, irán bien despacio para después brindar un tibio apoyo a cambio, eso sí, de poner los candidatos a legisladores nacionales y asegurarse la continuidad en los municipios donde ya son gobierno. Los que barajan esta hipótesis tienden a pensar que Sapag tiene ganada la interna del MPN y que si esa presunción efectivamente se verifica emergerá del trámite partidario como virtual gobernador reelecto. Piensan, en fin, que si las cosas fueran a la inversa, si ganara su adversario, entonces sí, otro gallo le cantaría a la oposición, porque allí sí se juntarían el hambre con las ganas de comer y todos se tirarían de cabeza a impedir el retorno del pasado. En el otro extremo de estos razonamientos un tanto conservadores, escépticos o conformistas se ubican los de quienes sostienen que, paso a paso, aunque sea en cámara lenta, el PJ irá finalmente a los papeles y no defraudará las expectativas de lograr una oposición unida. Todo depende del punto de vista del observador y desde este último se asegura que Sapag, al cabo de más de tres años de gobierno, no ha conseguido construir un liderazgo sólido, de otra forma –afirman– no estaría, todavía, librando una batalla decisiva con su antecesor. Sostienen que, aun en el caso de que el gobernador se imponga en la interna, no será nunca un candidato capaz de desatar verdaderas pasiones. Al argumento de por qué cambiar ahora si las cosas van suficientemente bien –hay más gas para quemar en el altar de la ineficiencia, las cuentas tienden a equilibrarse y hay suficientes billetes como para dar aumento a todo el mundo– contraponen la idea de que hoy la gente puede plantearse el cambio, precisamente porque las cosas están mal. En ese tren de ideas, aseguran que el 75% de la población de la provincia está hoy bajo gobiernos municipales opositores al MPN y que ese proceso de transición hacia otro modelo político y productivo que lleva ya unos 15 años ha juntado suficiente masa crítica como para apurar una definitiva vuelta de página. Uno de los aspectos clave para la integración del frente es, precisamente, el de la candidatura para la municipalidad más poblada: Neuquén. Allí es donde la puja de intereses parece más pronunciada. Uno de los candidatos a los que se visualiza con posibilidades es Mansilla, pero en el justicialismo no faltan quienes se persignan al escuchar su nombre: sostienen que mal podrían ir a una interna con la CTA, eje de Une local, cuando esa central sindical ha enfrentado en todos lados las políticas del gobierno nacional. Otro sectores frentistas, en cambio, piensan que Une ha hecho un trabajo importante todos estos años y que en realidad el PJ no cuenta con un candidato capaz de doblarle el brazo en una interna abierta al abogado de ATE. Pero no faltan quienes señalan que una cuestión decisiva es la fecha de las elecciones municipales; que si Farizano, en lugar de convocarlas juntamente con las provinciales como había insinuado, hiciera el llamado para octubre, junto con las nacionales, las posibilidades de un candidato justicialista como Darío Martínez aumentarían en forma considerable. También, desde ya, sostienen que de elegir esa fecha mejorarían las chances del propio Farizano, sobre todo si el PJ finalmente le pone los porotos –y Cristina mantiene la actual intención de voto–. Entre los dirigentes de la oposición, en fin, hay inclusive quien piensa que el actual intendente debería guardarse una carta en la manga por si fallara en su intento de desalojar al MPN del gobierno. Para la oposición –también para el MPN– la municipalidad de Neuquén es un trampolín político privilegiado. No cabe duda.
HÉCTOR MAURIÑO vasco@rionegro.com.ar
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