Una granja moderna y sobria
El arquitecto Jérémie Koempgen y la agencia FUGA han rediseñado una histórica casa de campo en Morzine, Francia.
fotos Julien Lanoo y Jerome Aich El negro fue parte importante para la renovación de esta antigua vivienda ubicada en un campo francés en la localidad de Morzine. El lugar es una villa de montaña, atrapada a 980 metros de altura entre el Mont Blanc y el lago Léman. Allí, el arquitecto Jérémie Koempgen de JKA y los diseñadores Aich Jerónimo y Magdalena Recordon de la agencia FUGA han transformado esta antigua granja en una villa de lujo. El edificio original fue construido en 1826 y es parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Estaba construida con la tradicional arquitectura de madera de abeto que caracteriza a la zona. Para continuar con estos lineamientos la fachada se generó con un revestimiento uniforme de listones de madera que abarca todo el exterior formando dibujos. De esta manera se logró mantener su apariencia y filtrar la luz hacia el corazón del edificio. Un dispositivo, que utiliza la técnica tradicional de cortar listones de madera decorativos, se implementa en toda la fachada como terrazas de calado. El diseño, contemporáneo y sencillo, es coherente con los medios que utilizan los carpinteros locales para cortar tiras de abeto. Esto recuerda también a los listones que se utilizaban en la granja original para airear el heno. Hoy en día, estas ranuras llevan la luz al interior del edificio. El vidrio, que se encuentra en el interior de la parte frontal desnudo, está parcialmente oculto por los listones. Ellos permiten que no se vea desde el exterior y no interfieren en el revestimiento uniforme. El concepto de anidamiento dentro-fuera, evoca un estilo de vida en armonía con su entorno y le da el nombre de proyecto “Villa Solar”: una casa expuesta en los cuatro lados cuya percepción es una reminiscencia de un reloj de sol. La estructura existente tenía el encanto de la finca original. El interior se modernizó con la cromatía negro-madera que se instala desde las paredes, columnas y escaleras y continúa en la selección de los muebles de toda el área social. Los cubos vidriados que se esparcen por la vivienda traen la alegría de la luz a los espacios. Fuente: jkarchitecture
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fotos Julien Lanoo y Jerome Aich El negro fue parte importante para la renovación de esta antigua vivienda ubicada en un campo francés en la localidad de Morzine. El lugar es una villa de montaña, atrapada a 980 metros de altura entre el Mont Blanc y el lago Léman. Allí, el arquitecto Jérémie Koempgen de JKA y los diseñadores Aich Jerónimo y Magdalena Recordon de la agencia FUGA han transformado esta antigua granja en una villa de lujo. El edificio original fue construido en 1826 y es parte del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Estaba construida con la tradicional arquitectura de madera de abeto que caracteriza a la zona. Para continuar con estos lineamientos la fachada se generó con un revestimiento uniforme de listones de madera que abarca todo el exterior formando dibujos. De esta manera se logró mantener su apariencia y filtrar la luz hacia el corazón del edificio. Un dispositivo, que utiliza la técnica tradicional de cortar listones de madera decorativos, se implementa en toda la fachada como terrazas de calado. El diseño, contemporáneo y sencillo, es coherente con los medios que utilizan los carpinteros locales para cortar tiras de abeto. Esto recuerda también a los listones que se utilizaban en la granja original para airear el heno. Hoy en día, estas ranuras llevan la luz al interior del edificio. El vidrio, que se encuentra en el interior de la parte frontal desnudo, está parcialmente oculto por los listones. Ellos permiten que no se vea desde el exterior y no interfieren en el revestimiento uniforme. El concepto de anidamiento dentro-fuera, evoca un estilo de vida en armonía con su entorno y le da el nombre de proyecto “Villa Solar”: una casa expuesta en los cuatro lados cuya percepción es una reminiscencia de un reloj de sol. La estructura existente tenía el encanto de la finca original. El interior se modernizó con la cromatía negro-madera que se instala desde las paredes, columnas y escaleras y continúa en la selección de los muebles de toda el área social. Los cubos vidriados que se esparcen por la vivienda traen la alegría de la luz a los espacios. Fuente: jkarchitecture
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