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Redacción

Por Redacción

María Belén Pérez Taján, 33 años. Fundó Casa Varda en el 2010. Estudios: “Cursé Diseño Gráfico (UBA) y Bellas Artes (IUNA). Hice muchos cursos y trabajé en talleres de producción donde aprendí a usar distintos materiales. Pero aprendí más siendo curiosa y probando, metiendo las manos en las masas (en plural)”. La idea de Casa Varda: “Fue armándose en función de ese gusto por hacer muchas cosas sin poder decidirme por una sola. Acá puedo restaurar un marco, diseñarle una imagen, pensar y trabajar un mueble, pintar, sacar fotos, armar mi logo, combinar colores y texturas. La mezcla de actividades, de cosas (antiguas y nuevas)… es Casa Varda”. “La acción sobre un mueble u objeto es para agregarle valor, sorpresa, para hacerlo único y deseado. Y no cualquier mueble se me ofrece para trabajarlo. Muchas veces el proceso creativo empieza con la elección del mueble. No importa si está deteriorado o le falta una parte. Eso es un plus. En otras oportunidades, cuando no estoy segura de cómo intervenirlo, lo dejo descansar hasta que me lo imagino. A veces lo pienso dentro de alguna casa o para una determinada persona. Después puede que suceda otra cosa, que vaya a una casa muy distinta a la que imaginé. Ésa es la gracia, que cada uno imagine cosas distintas con ese mueble único, que lo haga suyo, que lo interprete…”.


María Belén Pérez Taján, 33 años. Fundó Casa Varda en el 2010. Estudios: “Cursé Diseño Gráfico (UBA) y Bellas Artes (IUNA). Hice muchos cursos y trabajé en talleres de producción donde aprendí a usar distintos materiales. Pero aprendí más siendo curiosa y probando, metiendo las manos en las masas (en plural)”. La idea de Casa Varda: “Fue armándose en función de ese gusto por hacer muchas cosas sin poder decidirme por una sola. Acá puedo restaurar un marco, diseñarle una imagen, pensar y trabajar un mueble, pintar, sacar fotos, armar mi logo, combinar colores y texturas. La mezcla de actividades, de cosas (antiguas y nuevas)... es Casa Varda”. “La acción sobre un mueble u objeto es para agregarle valor, sorpresa, para hacerlo único y deseado. Y no cualquier mueble se me ofrece para trabajarlo. Muchas veces el proceso creativo empieza con la elección del mueble. No importa si está deteriorado o le falta una parte. Eso es un plus. En otras oportunidades, cuando no estoy segura de cómo intervenirlo, lo dejo descansar hasta que me lo imagino. A veces lo pienso dentro de alguna casa o para una determinada persona. Después puede que suceda otra cosa, que vaya a una casa muy distinta a la que imaginé. Ésa es la gracia, que cada uno imagine cosas distintas con ese mueble único, que lo haga suyo, que lo interprete...”.

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