No es 1997 ni 2008, pero…
Análisis
El miedo por el futuro de China, que movió cual montaña rusa los índices de los mercados, reanimó viejas pesadillas: ¿se repetirán arrasadoras crisis mundiales como las de 1997 o 2008? Analistas descartan descalabros de aquella magnitud debido a las reformas económicas realizadas desde entonces. Pero advierten que la turbulencia desatada por el enlentecimiento de la economía de China pasará factura a la economía mundial, especialmente a los países emergentes. La caída en las bolsas chinas desplomó las bolsas de todos los continentes, provocó la caída de los precios de las materias primas e hizo depreciar monedas. Aun cuando algunos mercados se recuperaban algo ayer, se tornó inevitable recordar el pavor de la crisis de 1997. En ese año las economías de sureste asiático se fueron a pique y terminaron pidiendo auxilio al FMI. En aquel entonces China era sólida como una roca. Hoy, en cambio, es una fuente de pánico. La preocupación ante la ineficacia de las medidas tomadas por Pekín ante sus problemas está creciendo. “Hay problemas persistentes con impacto en la economía mundial”, dijo Charles Collins, economista jefe del Instituto Internacional de Finanzas. Mencionó las crisis políticas de Brasil y Turquía, las estancadas reformas de India, el impacto de las sanciones a Rusia y el ingreso de menos dinero en exportadores de crudo como Nigeria. Aún así, Collins y otros analistas no avizoran una crisis financiera mundial en el horizonte. Tras la crisis de 1997, las economías emergentes liberaron sus monedas y sus empresas dejaron de depender de baratos créditos en dólares. En Japón, Europa y EE.UU. los bancos, fuentes de la crisis de 2008, fueron reformados y recapitalizados. Los bancos centrales siguen alerta con sus tasas de interés cercanas a cero y, en Japón y Europa, prosiguen inyectando liquidez para estimular el crecimiento. (AFP)
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