“Cómo ser parisina estés donde estés”

Un libro escrito por cuatro chicas de la elite francesa que muestra un estilo de vida “singular y chic” con preceptos -algunos certeros y otros medievales-

Redacción

Por Redacción

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Anne Berest, Audrey Diwan, Caroline de Maigret y Sophie Mas, cuatro chicas de la élite francesa, se refieren en su libro a esas mujeres “imperfectas, desordenadas, imprecisas y llenas de contradicciones” que también son “divertidas, atentas, curiosas”, pero que su toque displicente es justamente que saben vivir “a la francesa”, algo que la mujer promedio occidental no parisina parece sólo mirar en filmes y en revistas de moda.

Pero ¿qué es eso exactamente? Sin mucho sentido coyuntural, estas chicas defienden un estilo de vida “singular y chic” con preceptos -algunos certeros y otros medievales- como “no tengas miedo a envejecer, encuentra tu perfume antes de los 30 años, elije algo que le guste a todo el mundo y ódialo, todo debe parecer fácil y ligero, eres tu propia heroína, nada de canas o todo canas y siempre debes estar deseable, negarse a seguir la moda, la moda nos sigue”, entre otros mantras que aconsejan decir cada mañana, “borracha” o sobria.

Insatisfechas, snobs, arrogantes, melancólicas, impuntuales, mezcla de hipsters y guarras, madres imperfectas, paranoicas y, sobre todo, orgullosas de ser todo eso, esta guía intenta moldear de forma impostada un glamour descontracturado, pero que puede funcionar como breviario de tips de moda, estética y cocina.

Con pálidos homenajes a Simone Veil, Simone de Beauvoir y Simone Signoret y menciones a estrellas no parisinas que supieron levantar el estandarte de ese estilo con personalidad como María Antonieta, Josephine Baker, Romy Schneider y Jane Birkin, este manual habla de paradojas de este tipo de mujeres, que al fin y al cabo, pueden ser cualquiera.

“Saluda con buenos días, pero no quiere hablar con nadie; se come una pizza, pero después pone sacarina a su café; es insoportable, pero se queda pasmada cuando la abandonan; conoce sus defectos que le amargan la vida, pero no cambia; bebe vodka por la noche y té verde por la mañana; es feminista pero ve películas porno” y el racconto sigue sin demasiado vuelo, como también las listas “to do” (para hacer) que propone sobre muchas cuestiones del trajinar francés.

Entre consejos parisinos como por ejemplo “manejar el arte de besar”, como si fuera una película a la que ellas le compraron todos los derechos, las cuatro damas de la burguesía gala intercalan algunas recetas para recibir gente -más el plus de cómo iluminar la casa-, otras “ineludibles” de la cocina francesa como crépes, isla flotante o mayonesa combinadas con consejos sobre cómo poner la mesa, y otros tips gastronómicos para disfrutar un domingo campestre.

A medio camino entre el empoderamiento, la igualdad de géneros, la importancia del guardarropa adecuado, la “belleza epidérmica” y los consejos para “desestabilizar a los hombres”, otras de las listas que entregan es la de libros que “forman parte” de una parisina tipo.

En tanto, y ésta es un parte clave del libro (publicado por Roca editorial), ellas brindan consejos sobre “los esenciales” para vestirse (jeans, zapatos de hombre, blazer negro, ballerinas, la remera más sencilla pero cara, anteojos de sol grandes) e indagan sobre la dosis de escote correcta, “tres centímetros, no más”, remarcan.

Como doñas Petronas del glamour, las estilizadas autoras se despiden con recomendaciones para el ama de casa moderna y trabajadora -siempre en empleos muy cancheros- como poner aspirinas en el agua del florero para que las rosas duren más, tirarse medio vaso de vinagre para enjuagar el pelo y que brille, tener una obligada piedra pomez en el baño, pasarse limón para endurecer las uñas y usar los diarios viejos para limpiar baldosas porque es más “ecológico”.

Pero las chicas entraman esos secretos domésticos con las típicas actitudes de francesa de película léase estar sola en un café con una novela, tomarse el tiempo para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, tener las armas correctas frente al conflicto amoroso y otras frases inspiradoras de liberación.

Si bien el libro no hace culto del cuerpo perfecto -”haces lo que puedes con lo que te da la naturaleza”, dicen- todas las imágenes remiten a modelos con pequeños tributos a la reina madre, Madamme Coco Chanel quien decía “a partir de cierta edad cada uno tiene el rostro que se merece” y ellas, las autoras, agregan: “aprovecha la cara que tienes hoy, porque es la que extrañarás dentro de diez años”.

“Cómo ser parisina estés donde estés…”, que engloba a un colectivo geográfico, social e identitario, es una suerte de revista femenina con rasgos de tilinguería que apunta a un target bien dirigido a caballo entre aquella mujer independiente, moderna, superada, distinguida y tan profunda como superficial.

Télam


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