“Picana en flandes”
En marzo del 2005 el obispo castrense Antonio Baseotto utilizó una dura cita bíblica dirigida al ministro de Salud de la Nación Ginés González García por declararse públicamente a favor de la despenalización del aborto. La cita daba a entender que por esa actitud merecía que “le colgaran una piedra al cuello y lo arrojaran al mar” (Lucas 17:2). Dadas las funciones de Baseotto, semejante cita resultaba imprudente y extrema; no era el marco ni la forma más sabia de defender la doctrina católica sobre la vida. La respuesta de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, etc., fue inmediata: se anuló su designación, se lo apartó del cargo y se le quitó el sueldo. Además toda la prensa radial, escrita y televisada del oficialismo, por largo tiempo, lo atacó fieramente dando una interpretación maliciosa de sus palabras: omitió que el objetivo de la cita de Baseotto era la condena del aborto y se centró en que se trataba de una descarada apología de los “vuelos de la muerte”, recurso utilizado bajo el gobierno militar para deshacerse de prisioneros, arrojándolos al mar desde aviones. Esta fue la interpretación K de la cita del evangelio de Lucas. Después de un allanamiento en su vivienda, Marcelo Mallo aseguró: “La picana me la regalaron y la uso por seguridad como cualquier ciudadano”, y su abogado, José Novelo, precisaba que la tenía “como hobby”, que la venden en Once y no es delito tenerla. Según Mallo, la razón de su detención no fueron las armas o la picana que le encontraron, sino que sostuvo: “Me arrestaron por acompañar la causa nacional y popular”. Pocas cosas están tan asociadas a la tortura y a la muerte como la picana eléctrica, y resulta asombroso que ninguno de los que mostraron tanta indignación y sensibilidad ante la cita de Baseotto ahora muestre completa indiferencia ante la reivindicación del más cruel instrumento de los utilizados en los campos de concentración por la dictadura militar. ¿Será que si la picana está en la casa de militantes K debe ser vista sólo como un inocente electrodoméstico de producción nacional, sin otra connotación? Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
En marzo del 2005 el obispo castrense Antonio Baseotto utilizó una dura cita bíblica dirigida al ministro de Salud de la Nación Ginés González García por declararse públicamente a favor de la despenalización del aborto. La cita daba a entender que por esa actitud merecía que “le colgaran una piedra al cuello y lo arrojaran al mar” (Lucas 17:2). Dadas las funciones de Baseotto, semejante cita resultaba imprudente y extrema; no era el marco ni la forma más sabia de defender la doctrina católica sobre la vida. La respuesta de Néstor Kirchner, Alberto Fernández, etc., fue inmediata: se anuló su designación, se lo apartó del cargo y se le quitó el sueldo. Además toda la prensa radial, escrita y televisada del oficialismo, por largo tiempo, lo atacó fieramente dando una interpretación maliciosa de sus palabras: omitió que el objetivo de la cita de Baseotto era la condena del aborto y se centró en que se trataba de una descarada apología de los “vuelos de la muerte”, recurso utilizado bajo el gobierno militar para deshacerse de prisioneros, arrojándolos al mar desde aviones. Esta fue la interpretación K de la cita del evangelio de Lucas. Después de un allanamiento en su vivienda, Marcelo Mallo aseguró: “La picana me la regalaron y la uso por seguridad como cualquier ciudadano”, y su abogado, José Novelo, precisaba que la tenía “como hobby”, que la venden en Once y no es delito tenerla. Según Mallo, la razón de su detención no fueron las armas o la picana que le encontraron, sino que sostuvo: “Me arrestaron por acompañar la causa nacional y popular”. Pocas cosas están tan asociadas a la tortura y a la muerte como la picana eléctrica, y resulta asombroso que ninguno de los que mostraron tanta indignación y sensibilidad ante la cita de Baseotto ahora muestre completa indiferencia ante la reivindicación del más cruel instrumento de los utilizados en los campos de concentración por la dictadura militar. ¿Será que si la picana está en la casa de militantes K debe ser vista sólo como un inocente electrodoméstico de producción nacional, sin otra connotación? Humberto Guglielmin DNI 10.401.180 Bahía Blanca
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