Visión interna y repetida
Weretilneck redescubrió la soledad. Reprimendas mayores y cambios largamente evaluados.
Sellada la relación nacional, Weretilneck volvió su mirada hacia su gobierno. Encontró los mismos problemas de siempre. El vínculo con el gobierno de Mauricio Macri ya está. Sus funcionarios recorren esos despachos y, seguramente, esta semana el gobernador viajará a Buenos Aires para concretar desembolsos y así retomar obras. Está inquieto con el cuadro social. Entonces, Weretilneck regresó al análisis de su equipo, que –mayoritariamente– fue ratificado en diciembre. Redescubrió que su gobierno persiste en un único elemento de propulsión, presencia y decisión: su figura y andar político. Goza de ese férreo centralismo pero, por momento, cae en la fatiga y el fastidio por la soledad de su marcha. Ese estado vagó en la última reunión de gabinete. Reclamó –otra vez– a sus funcionarios transitar la provincia y concurrir para simplificar la respuesta gubernamental. Su conflicto, no obstante, es que simples problemas no se resuelven y se pierden en el desorden estatal. No es ésta, a decir verdad, una culpa exclusiva. En todo caso no pudo descifrar esa histórica falencia. La carencia de proyectos estructurales fue otro asunto recurrente. La apertura crediticia para el país, que se prevé con el acuerdo con los holdouts, reabrirá el financiamiento y, aún las expectativas, en Río Negro escasean planes y documentaciones para su rápida presentación. La coyuntura no ayuda, pero los ministerios tampoco se internaron en la elaboración de las grandes modificaciones para la provincia, pretendidas y prometidas por Weretilneck cuando presentaba su segundo gobierno. Tampoco aporta la inercia. Planificación –según lo anunciado en diciembre– pasará de la Secretaría General a Economía, según requirió el ministro de Economía, Isaías Kremer. Pero, casi cuatro meses después, esa decisión no se formalizó y los cuadros técnicos deambulan en esa mudanza inconclusa. En ese vacío flota otra latente estructura: el Instituto Autárquico de Planificación, creado el año pasada por ley, aprobado por unanimidad. Aún no conformado, en el seno parlamentario se engendra una crítica constitucional y se prepara una reforma a la norma, alentada por el legislador Marcelo Mango. Por ahora, el instituto avanzará por el ímpetu del vicegobernador Pedro Pesatti, pues en el oficialismo existe mucha indiferencia al proyecto. Un repaso obligado por las políticas sociales y seguridad irrumpió con los dos homicidios de mujeres en Bariloche: Ruth Sagaut –víctima de violencia familiar– y, luego, Natalia Báez, sometida por unos jóvenes. Asomaron, otra vez, las viejas fallas del Estado. Pero Weretilneck machacó que se debía estar en el lugar frente a la adversidad. La reprimenda cayó –esencialmente– en el ministro de Desarrollo Social, Fabián Galli, que no pudo articular un programa pero, además, trastabilla con sus reacciones. El gobernador lo cuestionó por las carencias en el terreno y, también, le enrostró que acumula 800 oficios judiciales para contestar. Tampoco faltó un correctivo por un dicho de política partidaria. El viernes Galli llegó a Bariloche y se juntó con el intendente Gustavo Gennuso, alejado del problema y de la asistencia a la provincia, a pesar de sus llamadas y reclamos al gobernador. Esa indiferencia municipal siempre desagradó a Weretilneck. ¿Eso explicaría la frialdad de ayer con Gennuso en el acto por el Día de los Caídos en Malvinas? Posiblemente. El análisis público de Weretilneck: falta “rapidez en la prevención”. Pero no se quedó en “ los dispositivos sociales” porque avanzó en la “interrelación entre Justicia, Policía y esquemas sociales provinciales y municipales”. El reto a Galli no fue lineal. Esa inusual censura proyectó un mensaje al resto del gabinete. Ocurre que el mandatario ingresó en la exhaustiva revisión. Ese período –que llevará meses para concluir con eventuales cambios– coincide con remociones largamente evaluadas. El ministro Kremer logró –finalmente– el corrimiento del subsecretario de Suministros, Gabriel Voulliat. Esa salida está resuelta. Solo queda conocer quién ocupará ese cargo, tan sensible porque se ocupa de las mayores compras del Estado. Voulliat llegó en el 2011 a Suministros, cuando Alejandro Palmieri asumió en Economía. El exministro, hoy presidente del bloque de legislador, fue su soporte cuando aparecían los cuestionamientos. Arribó Kremer y pidió enseguida su salida. El mandatario se tomó su tiempo, esperando posiblemente que resuelva licitaciones pendientes con los fondos petroleros, como la demorada compra de patrulleros. Ya no llegará a hacerlo. Otra partida en proceso pertenece al jefe policial Fabián Gatti, quien hace meses solicitó dejar ese cargo. Los homicidios de Bariloche sorprendieron al mandamás policial en el exterior. Esta reiterada ausencia serviría para recapacitar si no es hora de concretar aquel deseo. La Policía, también, requiere de su ordenador, y esa resolución pende de Weretilneck, que es la única pieza que gira y funciona, infatigable, en el centro de una maquinaria de funcionarios, mayoritariamente ociosos o cohibidos.
Panorama de río negro

Adrián Pecollo adrianpecollo@rionegro.com.ar
Sellada la relación nacional, Weretilneck volvió su mirada hacia su gobierno. Encontró los mismos problemas de siempre. El vínculo con el gobierno de Mauricio Macri ya está. Sus funcionarios recorren esos despachos y, seguramente, esta semana el gobernador viajará a Buenos Aires para concretar desembolsos y así retomar obras. Está inquieto con el cuadro social. Entonces, Weretilneck regresó al análisis de su equipo, que –mayoritariamente– fue ratificado en diciembre. Redescubrió que su gobierno persiste en un único elemento de propulsión, presencia y decisión: su figura y andar político. Goza de ese férreo centralismo pero, por momento, cae en la fatiga y el fastidio por la soledad de su marcha. Ese estado vagó en la última reunión de gabinete. Reclamó –otra vez– a sus funcionarios transitar la provincia y concurrir para simplificar la respuesta gubernamental. Su conflicto, no obstante, es que simples problemas no se resuelven y se pierden en el desorden estatal. No es ésta, a decir verdad, una culpa exclusiva. En todo caso no pudo descifrar esa histórica falencia. La carencia de proyectos estructurales fue otro asunto recurrente. La apertura crediticia para el país, que se prevé con el acuerdo con los holdouts, reabrirá el financiamiento y, aún las expectativas, en Río Negro escasean planes y documentaciones para su rápida presentación. La coyuntura no ayuda, pero los ministerios tampoco se internaron en la elaboración de las grandes modificaciones para la provincia, pretendidas y prometidas por Weretilneck cuando presentaba su segundo gobierno. Tampoco aporta la inercia. Planificación –según lo anunciado en diciembre– pasará de la Secretaría General a Economía, según requirió el ministro de Economía, Isaías Kremer. Pero, casi cuatro meses después, esa decisión no se formalizó y los cuadros técnicos deambulan en esa mudanza inconclusa. En ese vacío flota otra latente estructura: el Instituto Autárquico de Planificación, creado el año pasada por ley, aprobado por unanimidad. Aún no conformado, en el seno parlamentario se engendra una crítica constitucional y se prepara una reforma a la norma, alentada por el legislador Marcelo Mango. Por ahora, el instituto avanzará por el ímpetu del vicegobernador Pedro Pesatti, pues en el oficialismo existe mucha indiferencia al proyecto. Un repaso obligado por las políticas sociales y seguridad irrumpió con los dos homicidios de mujeres en Bariloche: Ruth Sagaut –víctima de violencia familiar– y, luego, Natalia Báez, sometida por unos jóvenes. Asomaron, otra vez, las viejas fallas del Estado. Pero Weretilneck machacó que se debía estar en el lugar frente a la adversidad. La reprimenda cayó –esencialmente– en el ministro de Desarrollo Social, Fabián Galli, que no pudo articular un programa pero, además, trastabilla con sus reacciones. El gobernador lo cuestionó por las carencias en el terreno y, también, le enrostró que acumula 800 oficios judiciales para contestar. Tampoco faltó un correctivo por un dicho de política partidaria. El viernes Galli llegó a Bariloche y se juntó con el intendente Gustavo Gennuso, alejado del problema y de la asistencia a la provincia, a pesar de sus llamadas y reclamos al gobernador. Esa indiferencia municipal siempre desagradó a Weretilneck. ¿Eso explicaría la frialdad de ayer con Gennuso en el acto por el Día de los Caídos en Malvinas? Posiblemente. El análisis público de Weretilneck: falta “rapidez en la prevención”. Pero no se quedó en “ los dispositivos sociales” porque avanzó en la “interrelación entre Justicia, Policía y esquemas sociales provinciales y municipales”. El reto a Galli no fue lineal. Esa inusual censura proyectó un mensaje al resto del gabinete. Ocurre que el mandatario ingresó en la exhaustiva revisión. Ese período –que llevará meses para concluir con eventuales cambios– coincide con remociones largamente evaluadas. El ministro Kremer logró –finalmente– el corrimiento del subsecretario de Suministros, Gabriel Voulliat. Esa salida está resuelta. Solo queda conocer quién ocupará ese cargo, tan sensible porque se ocupa de las mayores compras del Estado. Voulliat llegó en el 2011 a Suministros, cuando Alejandro Palmieri asumió en Economía. El exministro, hoy presidente del bloque de legislador, fue su soporte cuando aparecían los cuestionamientos. Arribó Kremer y pidió enseguida su salida. El mandatario se tomó su tiempo, esperando posiblemente que resuelva licitaciones pendientes con los fondos petroleros, como la demorada compra de patrulleros. Ya no llegará a hacerlo. Otra partida en proceso pertenece al jefe policial Fabián Gatti, quien hace meses solicitó dejar ese cargo. Los homicidios de Bariloche sorprendieron al mandamás policial en el exterior. Esta reiterada ausencia serviría para recapacitar si no es hora de concretar aquel deseo. La Policía, también, requiere de su ordenador, y esa resolución pende de Weretilneck, que es la única pieza que gira y funciona, infatigable, en el centro de una maquinaria de funcionarios, mayoritariamente ociosos o cohibidos.
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