“Estamos lejos del camino cierto”
Hoy vuelvo a escribir, en medio de tanto ruido y de tanto silencio. Digo y me hago cargo de que nada es más importante que buscar por siempre el sendero recto. Digo que estamos lejos de eso, lejos del cielo, lejos del camino cierto. Digo que en un punto estamos perdidos… ¿dónde?, ¿cuándo, ¿cómo? Escribo para todo aquel que la sigue peleando, para los que, a pesar de todo, buscan la senda, lo intentan. No les escribo a los “triunfadores”, a los de sonrisas fáciles, a los que, enceguecidos, siguen juntando espejitos de colores. Les escribo a los nobles, a los que defendiendo el sueño perdieron la guerra, a los guerreros del cielo, a los que quebrados esperan por un nuevo intento. No escribo a los que no sienten, a los que no ven, los que se divierten con este presente. Le escribo al que entiende que hay que demostrar al otro, en todo momento, el afecto ausente, al que ya no cree en la frágil sonrisa ni en los colores de tantos espejos. Esto ya se cae y escribo al que sufre, no al que lo esconde, le escribo al que sabe y asume el dolor inmenso de tanta barbarie. Le escribo al que encuentra una risa nueva, porque siente que, a pesar de todo, un nuevo momento se acerca al paciente: perdonar lo hecho y abrirse a lo nuevo. Roberto Savasta, DNI 14.251.572 Bariloche
Roberto Savasta, DNI 14.251.572 Bariloche
Hoy vuelvo a escribir, en medio de tanto ruido y de tanto silencio. Digo y me hago cargo de que nada es más importante que buscar por siempre el sendero recto. Digo que estamos lejos de eso, lejos del cielo, lejos del camino cierto. Digo que en un punto estamos perdidos… ¿dónde?, ¿cuándo, ¿cómo? Escribo para todo aquel que la sigue peleando, para los que, a pesar de todo, buscan la senda, lo intentan. No les escribo a los “triunfadores”, a los de sonrisas fáciles, a los que, enceguecidos, siguen juntando espejitos de colores. Les escribo a los nobles, a los que defendiendo el sueño perdieron la guerra, a los guerreros del cielo, a los que quebrados esperan por un nuevo intento. No escribo a los que no sienten, a los que no ven, los que se divierten con este presente. Le escribo al que entiende que hay que demostrar al otro, en todo momento, el afecto ausente, al que ya no cree en la frágil sonrisa ni en los colores de tantos espejos. Esto ya se cae y escribo al que sufre, no al que lo esconde, le escribo al que sabe y asume el dolor inmenso de tanta barbarie. Le escribo al que encuentra una risa nueva, porque siente que, a pesar de todo, un nuevo momento se acerca al paciente: perdonar lo hecho y abrirse a lo nuevo. Roberto Savasta, DNI 14.251.572 Bariloche
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