A cuidarse de los golpes de calor y la deshidratación

Sobre todo los que padecen algún mal crónico o cardíaco.





Los más chicos siempre deben permanecer en lugares ventilados y hay que ofrecerles agua o jugos de fruta de manera frecuente.

Los chicos son quienes tienen más riesgo durante el verano de sufrir un golpe de calor, en especial los menores de 5 años. Y más aún los menores de 1 año. A su vez, aquellos chicos que padecen enfermedades crónicas, cardíacas, renales, mentales o neurológicas, los niños que están teniendo fiebre por otra causa o diarrea, los niños con obesidad o desnutrición, los que tienen la piel quemada por el sol y los jóvenes que usan y abusan de bebidas con alcohol y otras drogas, conforman segmentos pasibles de sufrir las peores complicaciones de las altas temperaturas. ¿Cuándo se puede estar seguros de que el cuerpo está convenientemente hidratado? Técnicamente, cuando el aporte de agua y electrolitos correspondientes a las necesidades basales y las pérdidas concurrentes en un individuo son neutras, es decir: cuando el balance de lo que ingresa al organismo y los egresos son iguales. Ahora podemos definir deshidratación. “Es el estado clínico consecutivo a la falta de líquidos y electrolitos en el organismo –indicó la pediatra Maricarmen Di Fabio– y puede suceder por varias causas, entre ellas por causas intestinales como vómitos, diarrea, o por causas extraintestinales tales como quemaduras, poliuria –orinar con demasiada frecuencia o en exagerada cantidad– y por falta de aporte de agua”. “La primera causa de deshidratación en el mundo es la diarrea aguda infecciosa. En esta intervienen varios mecanismos: vómitos que no permiten el ingreso de líquidos al organismo; diarrea que aumenta las pérdidas y fiebre y decaimiento, que producen una menor ingesta”, señaló la doctora Di Fabio. En este sentido, la pediatra explicó que la diarrea aguda es un problema muy común, que se autolimita, y que la severidad del cuadro está directamente relacionada con el grado de deshidratación en niños previamente sanos. Además de la frecuencia y el volumen de las deposiciones, los vómitos deben considerarse un signo indirecto de severidad de mayor riesgo, y deben tenerse en cuenta en el tratamiento, ya que no permiten la hidratación. Por lo tanto, ante la presencia de gastroenteritis se pude iniciar la hidratación en el domicilio, pero si las pérdidas por diarrea son importantes, si el niño tiene fiebre alta de difícil manejo, si se lo ve desmejorado, decaído, si aparece algún signo de deshidratación, o hay presencia de sangre en la materia fecal, se debe consultar inmediatamente al médico.


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