A la caza de respaldo opositor

Redacción

Por Redacción

Arnaldo paganetti arnaldopaganetti@rionegro.com.ar

Líder de una CGT que ha quedado renga, secundado por el petrolero patagónico Guillermo Pereyra y Gerónimo “Momo” Venegas, principal sostén sindical de la candidatura presidencial de Eduardo Duhalde, en octubre pasado, el camionero Hugo Moyano avanzó ayer en una construcción aún imprecisa que desafía las bases del poder político de Cristina Fernández de Kirchner. Tras recitar la serie de reivindicaciones compartidas con el otro sector obrero que no se despega del “modelo K” – aumento del “nefasto” mínimo no imponible, no discriminación en las asignaciones familiares y reintegro de dinero adeudado a las obras sociales -, Moyano no solo hizo eje en temas como la inseguridad y la “insostenible” inflación, sino que defendió al gobernador Scioli – cascoteado por Cristina por “mal gestor” -, y llamó a “repensar el voto” para las legislativas de medio turno de 2013. Debilitado por la deserción de los gremios grandes – que convocaron a su propio congreso para elegir autoridades lideradas por el metalúrgico Antonio Caló, el 3 de octubre -, Moyano hizo notar que su capacidad de daño todavía es apreciable a pesar de haber perdido el monopolio de la representación de los trabajadores. Detrás suyo, hay choferes de servicios esenciales, empleados judiciales, operadores aéreos, peones rurales, bancarios y petroleros. En el acto en Ferro hubo una recordación de jefes ortodoxos como José Ignacio Rucci, Saúl Ubaldini y Lorenzo Miguel, una exaltación de Juan Domingo y Eva Perón y un olvido total del extinto mandatario Néstor Kirchner, con quien Moyano estableció una sólida alianza en 2003. “Momo” Venegas avisó que “vamos a ir por el 82% móvil” para los jubilados y pensionados y Pereyra (quien siempre trató de evitar la ruptura entre Moyano y el gobierno), abogó por una mesa de diálogo. “Abrimos los brazos generosamente”, manifestó dirigiéndose al grupo de Caló, pero no se privó de criticarlos: “Se someten a las presiones del poder político, nosotros a los trabajadores”. Moyano castigó a varios ministros, entre ellos a Carlos Tomada y Alberto Sileoni, y se solidarizó con los estatales de la provincia de Buenos Aires que “legítimamente exigen el aguinaldo”. Acusó a Cristina de “buscar la confrontación permanente” y de “no mandarle el dinero” a Scioli. Reveló que prefiere figurar en la cartelera de los “odiados” por defender los reclamos de sus compañeros a ser “despreciado por inútil o inservible”. Si hubo exhortación para recomponer la relación, pasó desapercibida. Avisó que “profundizará sin locuras” sus exigencias y conversará “con todos los sectores de la sociedad”.

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