A remar

La confraternidad pareciera florecer paradójicamente entre el fin del verano y el principio del otoño en esta ciudad, siempre con la vista hacia la margen Norte, es decir a un cruce de lanchas o puentes hasta Carmen de Patagones.

Existen argumentos históricos-políticos para ello: una fundación común en 1779, y los acontecimientos de la batalla con Brasil en 1827.

Recién en los '90, empujados por un traslado trunco de la capital federal al mismo eje poblacional, es que comenzaron los primeros estertores buscando un sentido integratorio como para tratar problemas comunes en el movimiento urbano diario.

Lo que mejor viene funcionando en esta confluencia de intereses es un trabajo conjunto en la industria sin chimeneas desde la creación del Coprotur (Comarca Turística). En el mismo capítulo se anotó como antecedente la Agencia Microregional de Desarrollo. Se nota un intercambio de información, créditos y respaldo a microemprendimientos.

En estos días, el intendente Jorge Ferreira volvió a la carga con su par maragato Ricardo Curetti con la intención de cambiar figuritas de la realidad apuntando a compartir infraestructura común en el funcionamiento de ambas ciudades.

Se piensa en una terminal de ómnibus, playa de transferencia de cargas comerciales y una planta de procesamiento de residuos.

El diagnóstico es pensar por dos núcleos urbanos en pleno crecimiento con posibilidades de atender la demanda de unas 250.000 personas en poco tiempo.

Sin embargo, antes tendrán que revisar lo que quedó inconcluso en estos años y que bien pueden mejorar la calidad de los habitantes con medidas rutinarias. Tienen como sustento las coincidencias a que suelen arribar anualmente ambos concejos deliberantes, cuyos integrantes vienen desarrollando los días 22 de abril de cada año al cumplirse el aniversario de fundación de las dos ciudades.

En los primeros años de la década pasada, los ediles liquidaron -en lo que les compete- la idea de formular un tratamiento común para los residuos y sobre todo los patológicos. Hoy, los intendentes siguen hablando del tema.

En el '98 se marcó la necesidad de hacer un relevamiento de la actividad económica conjunta, cantidad de habilitaciones, permisos de construcción, pero a las áreas correspondientes de cada estamento municipal nunca llegó una nítida señal.

También duermen olvidados en los cajones de algún escritorio un acuerdo sobre las guías de tránsito de hacienda, un estudio para fijar zonas industriales, y ya está claro que recién después de escandalosos trascendidos las áreas de Comercio comenzaron a actuar ante un proveedor del Estado rionegrino que fabricaba pan del otro lado del río con pocos controles hacia la calidad del producto.

Hoy, por caso, una de las referencias actuales es hacia una terminal unificada.

Pues habrá que bucear en las profundidades de leyes y decretos, porque por ejemplo la estación de colectivos de Viedma tuvo financiamiento nacional relacionado con el área de transportes, y en consecuencia sólo puede tener un fin específico de funcionamiento.

Con todo, los socios tendrán que juntar todas las carpetas, subirse al bote y remar contra la corriente para que los anuncios tengan plena vigencia y se llegue a buen puerto en los lazos de hermandad.

ENRIQUE CAMINO

rnredaccionviedma@yahoo.com.ar


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