“Alfabetizar y educar no es lo mismo, ¿se puede entender?”



En todo proceso educativo integrado debemos pensar de dónde partimos, hacia dónde vamos y quiénes son los actores que lo conforman. Estos últimos son el gobierno nacional o provincial, las instituciones públicas o privadas con sus autoridades, cuerpo de profesores, gremios, padres y alumnos. El punto de partida básicamente comienza en el hogar, luego, educación preescolar, niveles primario, secundario, terciario y universitario que, si todo es como debería ser, condenaría inexorablemente al alumno hacia un futuro colmado de éxitos. Sobre el tema educación se ha escrito tanto, además de jornadas, foros y encuentros educativos que a mi modesto saber y entender no han hecho más que ensayar e implementar políticas educativas erróneas que han llevado justamente ese éxito tan esperado por la sociedad al fracaso rotundo. Para no ser disperso quisiera centrarme en desarrollar una sola parte de ese proceso educativo que sintetizo –reitero, en mi modesta opinión– en estos tres ejes temáticos: la variable tiempo que juzga el proceso como referencia y comparación, el orden y autoridad, y ese futuro que aparece ya quebrado en el comienzo de la etapa universitaria. En nota del diario “Río Negro” del 19 de octubre de 2010, José Brunner, especialista de la Unesco en Políticas Comparadas, quien disertó en la Universidad Nacional del Comahue, aseveró que el desgranamiento educativo es un desastre, es decir se invierte mucho y mal –en Neuquén, por caso, se destina poco más del 90% del presupuesto a los sueldos y muchos sistemas internacionales que funcionan muy bien destinan sólo en promedio el 70%–, y además que en el decaimiento de la calidad educativa a nivel nacional tuvieron fuerte incidencia las crisis económicas y el cambio de políticas educativas al calor del cambio político partidario. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en los años 60 fuimos el modelo educativo por excelencia en Latinoamérica y ocupábamos el quinto puesto a nivel mundial. Hoy estamos en el 119º puesto y declinando en los índices de calidad educativa a nivel internacional, donde sólo cumplimos y nos cuidamos por una cuestión de imagen con el índice de analfabetismo. Pero ¡alfabetizar y educar no son lo mismo! ¿Se puede entender esto? Aquí descubrimos la primera y por lo tanto una de las tantas mentiras históricas de otros tantos gobiernos de estos últimos 40 años que la hicieron propia en sus campañas –cuando las hubo– y luego en su pésima gestión… ¿No será éste el momento de que estén al frente, como autoridades del sistema educativo todo, personas que sepan y entiendan de educación?, personas que realmente entiendan y sean especialistas en establecer un orden a largo plazo, como políticas de Estado, llevadas a políticas de organización, de educación, de gestión, de programas, de inversión –porcentaje del PBI destinado a educación– en lugar de los iluminados –improvisados, idóneos, genuflexos y asesores pedagógicos–, parientes y amigos que amparados por el poder capturan rentas extraordinarias con negocios paralelos a los educativos y alentados por el gobierno de turno implementan políticas nefastas en particular en los niveles primarios y secundarios que llevan a los alumnos del nivel terciario/universitario al fracaso total, a pesar de los ingentes esfuerzos que realizan muchas universidades por retenerlos con cursos de nivelación, cursos veraniegos de ingreso, ciclo básico común, etcétera. Silvano Pedro José Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Docente Neuquén

Silvano Pedro José Giacolla Caruso DNI 8.119.343 Neuquén


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