Alpat exporta sus primeras 4.000 toneladas

La adquirente es una firma que produce soda solvay en Brasil y que no daría abasto para atender su demanda. Esta noche o mañana partirá la mercadería desde el puerto del este. Admiten que se necesita vender para afrontar los altos costos de producción, pero no aparecen compradores.

PUERTO SAN ANTONIO ESTE (ASA).- Con la segunda pleamar de hoy o la primera de mañana partirá hacia Brasil la producción equivalente a una semana de trabajo de la planta de carbonato de sodio de Alcalis de la Patagonia. Son cuatro mil toneladas dispuestas en más de tres mil big bags -de 1.250 kilogramos cada uno- que desde ayer temprano están siendo estibados sin pausa a bordo del buque Cabo de Hornos, propiedad de la firma Transportes Navales, rama comercial de la Armada Argentina.

El barco está amarrado en el sitio uno de esta estación marítima y aloja el cargamento en sus bodegas, que a diferencia de la mayoría de los barcos que atracan en este puerto no son refrige

radas. Tiene casi 120 metros de eslora y una tripulación de unos cuarenta hombres, de los cuales el 90% pertenece a la fuerza militar y el resto a la marina mercante.

Osvaldo Dagnino, con sus casi 80 años a cuestas, supervisó la primera operatoria de venta a mediana escala del producto, que comenzó a obtenerse industrialmente hace seis meses, luego de que el incansable ingeniero impulsara el proyecto de soda solvay durante más de 40 años.

Como ocurre desde hace décadas, el proyecto solvay sigue generando una imagen más cercana a la fantasía que a la realidad. La enorme planta, que según se estima absorbió una inversión de más de 350 millones de dólares para su construcción y que requiere de altísimos costos de mantenimiento, es real y concreta. Sus varios centenares de obreros que cada principio de mes pasan por el banco a cobrar sus nada despreciables salarios, también lo son.

Pero lo que aún genera dudas es cómo se mantiene tanta infraestructura y tan elevados costos de proceso. Estas cuatro mil toneladas son las primeras que se venden a mediana escala, según aseguró el propio Dagnino. Hubo previamente pequeñas partidas que se enviaron al mercado interno para que los fabricantes locales del vidrio, plásticos y otros productos que utilizan la soda conocieran esta materia prima. Las dudas se centran en las posibilidades reales que existen de exportar en gran escala.

«Necesitamos vender», afirmó Dagnino ayer desde el puerto, mirando la planta ubicada a cuatro kilómetros, cruzando el canal de la Bahía San Antonio.

– ¿Tienen deudas?, preguntó este medio.

– Normales en una evolución de esta naturaleza.

– ¿Y pueden cumplir con las obligaciones?.

– Sí, podemos cumplir.

– ¿Cómo se siente en este momento?

– Tengo un gran orgullo, es argentina, es la primera soda, es de San Antonio y sale … (se quiebra, mientras señala la bandera argentina en el buque). Estamos sumamente contentos por varios motivos: porque hacemos el produc- to en Río Negro, porque estamos exportando a Brasil y porque se va en un barco argentino.

Notas asociadas: Para una sodera brasileña En un barco de la Armada

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