Análisis

<i>Los terroristas quieren que tengamos miedo (...) Pero hay una nación que se enfrenta al terrorismo, que sabe cómo defenderse (...) Llevaremos a cabo la guerra, que será implacable</i>

PARÍS (AFP) – Ataques simultáneos y una toma de rehenes, perpetrados por varios hombres armados y al menos un kamikaze: el escenario de pesadilla que temían desde hace meses los servicios antiterroristas se volvió realidad ayer en París.

En las últimas semanas, responsables y expertos habían advertido que atentados islamistas de envergadura se estaban preparando contra Francia y que impedirlos sería casi imposible.

“Hoy (los yihadistas) buscan acciones prolongadas, para que los medios las difundan en directo y les den un máximo de publicidad”, confiaba un alto responsable de la lucha antiterrorista.

Sólo la suerte y la torpeza de los autores de anteriores tentativas de atentados contra un tren Thalys entre Amsterdam y París, o en una iglesia de Villejuif (suburbio de París), habían permitido evitar una carnicería.

Sin embargo, con el regreso de Siria de decenas de combatientes yihadistas cada vez más aguerridos, tan numerosos que resulta imposible vigilarlos a todos, aumentaron los riesgos de un ataque sin precedentes. “Tipos determinados, dispuestos a morir, que estudiaron sus blancos y sólidos desde un punto de vista operacional, pueden causar mucho daño. Frente a eso los servicios están desbordados”, agregó.

Tras los ataques contra «Charlie Hebdo» en enero, los servicios antiterroristas y de inteligencia se preparaban para un ataque simultáneo. Ensayaron respuestas, modos operativos y de cooperación para hacerle frente. Sin embargo, los responsables admitían que era inevitable que, llegado el día, los atacantes incluirían detalles que no habían anticipado. Y así ocurrió ayer.

François Hollande

Presidente de Francia


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