ANALISIS: De la sombra al espejo

Vertiginosa, la política no dejará tiempo a Bariloche para reflexionar y definir responsabilidades por la nebulosa institucional que vivió durante un año.

El proceso que llevó a exprimir la buena imagen de un dirigente no debería quedar reducido a una simple anécdota en la historia local, pero las reacciones inmediatas alrededor del Centro Cívico demostraron que la página dio vuelta: desde ayer mismo la prioridad es diseñar la mejor estrategia para ganar las próximas elecciones.

Y a pesar de lo previsible, la renuncia de Alberto Icare puso por primera vez al radicalismo y al Frente para la Victoria ante la incómoda necesidad de preguntarse quién es quien a lo largo y ancho de la ciudad.

La dirigencia de SUR ratificó rápido a Darío Barriga como candidato «natural» a la intendencia. Adolfo Fourés habló incluso de la conformidad de Miguel Pichetto y Julio Arriaga.

Nada suficiente para evitar que desde el PJ o el Frente Grande barilochense irrumpan pretendidas legitimidades ante Barriga, un joven contador que capitaliza un perfil técnico de eficiencia pero carece de envergadura política por haber crecido a la sombra de Icare. De hecho, el atardecer mismo trajo la desmentida arriaguista, advirtiendo la necesidad de un debate interno previo.

El consuelo para el oficialismo local es que una idéntica incertidumbre envuelve a la UCR.

Al margen de la penosa génesis, el camino hacia las elecciones le dará a Miguel Saiz la oportunidad de recuperar el municipio de Bariloche y a partir de allí reconstruir la imagen de su gobierno ante una sociedad que en el mejor de los casos le demostró apatía.

El problema para Saiz es que la dura derrota del 1 de julio no sirvió para tamizar liderazgos y el apurado lanzamiento de Marcelo Cascón no garantiza las resignaciones reclamadas a quienes perdieron con Icare.

El propio Hugo Castañón reconoció públicamente que quiere volver a presentarse. Mientras, a puertas cerradas, insiste con el juego que más cómodo siente: «vamos a una interna y si pierdo, acompaño».

Una lógica que -por desuso- le resulta absolutamente extraña al radicalismo.

En consecuencia, el contexto de atomización induce a pensar que la clave estará en las alianzas.

Y como pocas veces antes, el resultado del proceso será revelador. Esta vez no habrá amparo en terceros exitosos y la política ayudará a conocer verdades y fábulas en una ciudad que, a pesar de ser la más grande de Río Negro, acusa numerosos golpes por la ausencia del Estado.

 

HUGO ALONSO


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