Con la caja llena

Redacción

Por Redacción

Si sólo fuera cuestión de las vicisitudes del conflicto ya rutinario entre el Poder Ejecutivo nacional y el Legislativo, parecería que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner acaba de ganar un round al prorrogar, decreto mediante, el Presupuesto 2010, con algunas modificaciones, para el 2011, asegurándose de esta manera el manejo discrecional de aproximadamente 40 mil millones de dólares. Así lo entendieron los voceros de los distintos bloques opositores que, en seguida, pusieron el grito en el cielo, afirmándose escandalizados por la voluntad presidencial de actuar como si el Congreso no tuviera importancia alguna. En opinión de legisladores de la UCR, Coalición Cívica, Pro, Proyecto Sur y el peronismo disidente, Cristina se las ha arreglado para apoderarse de una masa gigantesca de recursos que utilizará con fines netamente electoralistas, gastándolos para comprar votos a través del apoyo de intendentes municipales y gobernadores provinciales vacilantes. Huelga decir que el encargado principal de repartir el dinero será el ministro de Planificación, Julio De Vido, un funcionario “pingüino” que a juicio de sus detractores se ha acostumbrado a manejar la obra pública de forma descaradamente corrupta. Además de sentirse desairados por la presidenta que, una vez más, los ha tratado con desprecio soberano, los legisladores de los grupos opositores temen que la gestión económica del gobierno resulte ser tan fabulosamente inepta que, a pesar de verse beneficiado por una coyuntura internacional muy favorable, el país termine precipitándose en una crisis de desenlace incierto. Diputados de todos los bloques prevén que habrá más inflación, y más pobres, ya que –como señaló el economista Claudio Lozano de Proyecto Sur– el gobierno hace gala de un discurso de izquierda pero actúa como de derecha. También motiva preocupación la conciencia de que los responsables actuales de manejar la economía nacional, Amado Boudou, De Vido y la presidenta Cristina, distan de ser autoridades en la materia. Por fortuna, en los años últimos la economía nacional ha podido expandirse a un ritmo muy rápido gracias a que las circunstancias imperantes han privilegiado a países dotados de recursos naturales abundantes, pero el crecimiento no siempre es sinónimo de desarrollo, ya que, como los acontecimientos recientes nos han recordado, millones de personas siguen marginados sin ninguna esperanza de salir de la pobreza extrema. El que el gobierno haya elegido tomar el Congreso por un reducto opositor al que le conviene humillar es ominoso. En lugar de procurar ayudar a mejorar la calidad institucional del país, como prometía en el transcurso de la campaña electoral del 2007, Cristina parece resuelta a degradarla cada vez más por suponer –acaso con razón– que si la ciudadanía se ve constreñida a elegir entre el presidencialismo extremo y un orden más democrático que sería inevitablemente confuso en que el Poder Ejecutivo negocie todo con el Legislativo, optará por la primera alternativa. Fue ésta la estrategia de su marido luego del revés doloroso que experimentó en las elecciones legislativas de hace un año y medio. Al negarse a permitir que el Congreso debatiera en serio el presupuesto nacional, Cristina ha informado al país que continuará por el mismo rumbo, lo que, en vista de los problemas de todo tipo que están surgiendo, podría llevarla a una confrontación peligrosa no sólo con “el rejunte opositor” sino también con sectores ciudadanos muy amplios. Aunque la muerte súbita de su esposo le permitió a Cristina recuperar de golpe el terreno que había perdido ante la opinión pública de resultas del conflicto con el campo, no tardó en perderlo nuevamente a causa de su reacción poco feliz frente a episodios como la toma de terrenos en el Parque Indoamericano y otros predios en la Capital Federal y el conurbano bonaerense, además del estallido de ira popular en Constitución. Así las cosas, no necesariamente será de su interés provocar más conflictos con una oposición que, si bien está fragmentada y a menudo parece desorientada, se encuentra en condiciones de aprovechar los muchos errores que está cometiendo un gobierno dominado por personas que brindan la impresión de creerse facultadas para pisotear las normas propias de la democracia republicana.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 860.988 Director: Julio Rajneri Co-directora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Lunes 3 de enero de 2011


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