“Basta de abusos”

Redacción

Por Redacción

Estoy jubilada por el Instituto de Seguridad Social de Neuquén, empadronada en el subprograma de Hipertensión Arterial, por lo que una vez al año debo someterme a un control de seguimiento cuya realización siempre estuvo exenta de pagos a los prestadores. El jueves pasado fui a la clínica a la que habitualmente concurro para realizarme los análisis de laboratorio y, al presentarme en el lugar, me informaron que sólo me atenderían si previamente pagaba una suma cercana a los 1.500 pesos y que luego podría solicitar el reintegro en el ISSN. Humillada y con la tensión arterial elevada por la situación, me dirigí a las oficinas del Instituto para pedirle explicaciones al director, Sr. Berenguer, quien no se encontraba en su lugar de trabajo. Allí me informaron que se estaba trabajando con la modalidad de reintegro debido a que la institución tiene una deuda importante con los prestadores y que ello se debe a que el Poder Ejecutivo provincial, que es quien retiene el porcentaje de mis haberes, no los deposita en la cuenta del Instituto. Indignada, me dirigí a la Fiscalía de la calle Leloir a denunciar que el máximo responsable por el manejo de mi dinero, el gobernador, está incumpliendo la ley al utilizar, vaya a saber en qué, los fondos que retiene a los afiliados al Instituto y que debería depositar dentro de los cinco días hábiles subsiguientes a la retención, en la cuenta del ISSN, y al Sr. Berenguer por incumplimiento de sus funciones, pues es él quien debería haber procedido a exigir ese depósito por todos los medios legales que corresponde. Al día siguiente, cuando me presenté nuevamente en el Instituto para dejar copia de la denuncia, me atendió el consejero Eduardo César Vitale, quien muy exaltado al leer el documento me increpó diciéndome que fuera a denunciar al Tribunal Superior de Justicia, a la Municipalidad, al EPEN y a otras instituciones que no depositan las retenciones efectuadas a los trabajadores y empleados. Le respondí que era él quien debía hacerlo pues para eso se lo ha designado y, debido a que aumentaba su comportamiento agresivo, intervino la secretaria que estaba presente, quien viendo que podía pasar a la agresión física le pidió que se calmara. Le dije que también a él lo denunciaría por el mal trato que estaba ejerciendo sobre mi persona; como respuesta, recibí un “haga la denuncia que se le cante”, ante lo cual me retiré y, mientras lo hacía, escuché que me dijo “váyase al diablo” y, rompiendo el documento que le había entregado, me arrojó los pedazos. Por supuesto, he presentado la denuncia correspondiente. He actuado de esa manera porque la tolerancia frente a los atropellos y la ineficacia de los funcionarios debe tener un límite y este está donde comienza la salud y la seguridad de las personas. Los hemos designado y con nuestro trabajo les estamos pagando un sueldo para que nos atiendan, y no para que hagan lo que se les dé la gana. Delia Cortez, DNI 10.637.210 Neuquén

Delia Cortez, DNI 10.637.210 Neuquén


Estoy jubilada por el Instituto de Seguridad Social de Neuquén, empadronada en el subprograma de Hipertensión Arterial, por lo que una vez al año debo someterme a un control de seguimiento cuya realización siempre estuvo exenta de pagos a los prestadores. El jueves pasado fui a la clínica a la que habitualmente concurro para realizarme los análisis de laboratorio y, al presentarme en el lugar, me informaron que sólo me atenderían si previamente pagaba una suma cercana a los 1.500 pesos y que luego podría solicitar el reintegro en el ISSN. Humillada y con la tensión arterial elevada por la situación, me dirigí a las oficinas del Instituto para pedirle explicaciones al director, Sr. Berenguer, quien no se encontraba en su lugar de trabajo. Allí me informaron que se estaba trabajando con la modalidad de reintegro debido a que la institución tiene una deuda importante con los prestadores y que ello se debe a que el Poder Ejecutivo provincial, que es quien retiene el porcentaje de mis haberes, no los deposita en la cuenta del Instituto. Indignada, me dirigí a la Fiscalía de la calle Leloir a denunciar que el máximo responsable por el manejo de mi dinero, el gobernador, está incumpliendo la ley al utilizar, vaya a saber en qué, los fondos que retiene a los afiliados al Instituto y que debería depositar dentro de los cinco días hábiles subsiguientes a la retención, en la cuenta del ISSN, y al Sr. Berenguer por incumplimiento de sus funciones, pues es él quien debería haber procedido a exigir ese depósito por todos los medios legales que corresponde. Al día siguiente, cuando me presenté nuevamente en el Instituto para dejar copia de la denuncia, me atendió el consejero Eduardo César Vitale, quien muy exaltado al leer el documento me increpó diciéndome que fuera a denunciar al Tribunal Superior de Justicia, a la Municipalidad, al EPEN y a otras instituciones que no depositan las retenciones efectuadas a los trabajadores y empleados. Le respondí que era él quien debía hacerlo pues para eso se lo ha designado y, debido a que aumentaba su comportamiento agresivo, intervino la secretaria que estaba presente, quien viendo que podía pasar a la agresión física le pidió que se calmara. Le dije que también a él lo denunciaría por el mal trato que estaba ejerciendo sobre mi persona; como respuesta, recibí un “haga la denuncia que se le cante”, ante lo cual me retiré y, mientras lo hacía, escuché que me dijo “váyase al diablo” y, rompiendo el documento que le había entregado, me arrojó los pedazos. Por supuesto, he presentado la denuncia correspondiente. He actuado de esa manera porque la tolerancia frente a los atropellos y la ineficacia de los funcionarios debe tener un límite y este está donde comienza la salud y la seguridad de las personas. Los hemos designado y con nuestro trabajo les estamos pagando un sueldo para que nos atiendan, y no para que hagan lo que se les dé la gana. Delia Cortez, DNI 10.637.210 Neuquén

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