Brie Larson escucha la fuerza de la naturaleza
“Kong: la isla Calavera”, una nueva película sobre el mítico gorila gigante llega al cine protagonizada por Brie Larson, actriz que en esta entrevista habla sobre su trabajo en el filme.
Un grupo de viajeros, exploradores y soldados de lo más dispar se reúne para viajar a una misteriosa isla del Pacífico que no aparece en los mapas. Entre ellos están el capitán James Conrad (Tom Hiddleston), el teniente Coronel Packard (Samuel L. Jackson) y una fotoperiodista (Brie Larson). Los exploradores encontrarán algo absolutamente sorprendente. Sin saberlo, estarán invadiendo los dominios del mítico Kong, el gigante gorila rey de esta isla. Será Marlow (John C. Reilly), un peculiar habitante del lugar, quien les enseñe los secretos de Isla Calavera, además del resto de los seres monstruosos que la habitan.
En esta entrevista para “Río Negro”, la actriz Brie Larson cuenta detalles de la filmación de “Kong: La Isla Calavera” y cómo se preparó para un personaje tan intenso como Mason Weaver, la fotoperiodista que se topará con el gigante gorila Kong.
P- Cuando te acercaste por primera vez a “Kong: La Isla Calavera”, ¿qué fue lo que te atrajo del proyecto que te hizo querer formar parte de él?
R- Bueno, siempre está el panorama general de un proyecto y el carácter individual, y ambos para mí tienen que sentirse personales. En la escala general, la historia me pareció una alegoría por la forma en que tratamos a la naturaleza y cómo la valoramos, y cómo valoramos a otros seres humanos también. Se trata de la guerra y la naturaleza animal que está dentro de todos nosotros. Estamos tan alejados ahora de esa parte de nosotros mismos; sentimos la necesidad de superarlo de alguna manera. También es una película muy visual y tangible. Aparte de los momentos obvios de CGI, esta no es una película con demasiados efectos especiales. Filmamos en locaciones de todas partes del mundo para capturar la belleza natural de este planeta. Creo que es un gran argumento para mantener ciertas cosas protegidas: la naturaleza no puede hablar, así que tenemos que escucharla lo mejor que podamos.
Y a nivel personal, me gusta ver a más mujeres ensuciarse las manos y expresarse sobre lo que es ser una mujer, y eso no lo veo tanto como me gustaría en las películas. Parece que los personajes femeninos tienen que ser o los más duros o los más suaves. Y creo que es más complicado que eso. Siempre me remito a la princesa Leia de la saga de Star Wars como mi brillante punto de referencia. Ella es alguien que es inteligente, hermosa y equilibrada, y también alguien con quien no te gustaría meterte. Por lo tanto, que me hayan invitado para personificar a una mujer fuerte y compleja en una película que es mucho más grande en escala que el trabajo independiente que he hecho hasta ahora, y que será visto por mucha más gente, es emocionante.
P- ¿Qué podés decirnos sobre Mason Weaver, y cuáles son las cualidades del personaje que te llamaron la atención?
R- Weaver es un personaje realmente genial. Ella es una fotógrafa de guerra, pero se considera a sí misma una fotógrafa “antiguerra” y eso la ha metido en problemas porque no muchas publicaciones están tan interesadas en documentar el lado oscuro de la guerra de Vietnam. Por lo tanto, las cosas están cambiando cuando están en el barco camino a la isla. Entonces, vi este papel como una oportunidad para presentarles mis respetos a las mujeres que realmente hicieron este trabajo y siguen haciéndolo.
Para mí uno de los aspectos fascinantes del personaje fue que Weaver tiene una reputación duramente ganada por ser temeraria y estar dispuesta a hacer lo que sea necesario para exponer la verdad. Pero ella habla a través de sus imágenes, no con su voz. Como fotoperiodista, no es la que escribe el artículo que acompañará a sus fotos. Una vez que las toma, entonces tiene que entregarlas a otra persona para que las interprete. Al leer el guión, me pareció que había un pedazo de ella que se sentía incomprendido: ella está tomando fotos con una intención, pero los medios de comunicación y el gobierno están convirtiéndolo en algo más. Así que, cuando la conocemos en la película, está empezando a darse cuenta de que una foto puede llevarte muy lejos, y que esa captura de algo terrible en un filme no es lo mismo que hacer algo al respecto.
P- ¿Tuviste experiencia previa en fotografía o fue algo que aprendiste como parte de tu preparación para el papel?
R- Cuando tenía alrededor de 17 años, tomé un curso de fotografía en el Instituto de las Artes de California, que tiene este maravilloso programa de fotografía gratis para estudiantes de secundaria. Fue uno de los momentos más increíbles de mi vida. Tomamos fotografías en blanco y negro y llegamos a revelar nuestras propias fotos. Es una cosa tan delicada cuando tomaste este rollo de película y ahora estás a cargo de asegurarte de que la reacción química sea la correcta para que se revelen bien. Hice grandes amigos sentados en el cuarto oscuro porque no podés verte con el otro así que todos nos abrimos el uno con el otro. Por lo tanto, ya que había tomado clases de fotografía un par de veces, tenía una idea de cómo hacerlo cuando me dieron el papel. Nunca se sabe qué cosas en tu vida van a ser útiles más adelante, y esta fue una gran oportunidad para volver a eso de nuevo. Tomé un montón de fotos en el set y comencé a ver realmente el mundo a través de los ojos de Weaver. Con cualquier rol, hago cosas pequeñas para ver lo que ve el personaje y una vez que empezás a mirar al mundo a través de una lente -y creo que es una metáfora tan hermosa–, empezás a ver a la gente de otra manera porque podés ver cada pequeño matiz de sus expresiones. Y una de las cosas realmente divertidas que hicimos fue algunas improvisaciones mías tratando de tomar fotos de nuestros dobles de riesgo, y trabajando con ellos para asegurarme de que se aflojaran y se relajen.
P- ¿Qué tal el vestuario de Weaver? ¿Cuánto hizo que su trabajo como fotógrafa incida en lo que llevás en la película?
R- Hizo mucho. Llegué a hablar con algunos grandes fotoperiodistas sobre lo que sería ir a una misión como esta y lo que ella necesitaría llevar. Y durante un tiempo traté de ser súper metódica al respecto: tenía todas mis lentes extra y accesorios en un bolso, pero se puso demasiado pesado. Prepararse para una película es como prepararse para ir de viaje. Tenés que pensar por adelantado sobre lo que te vas a poner y todo lo que podés llegar a necesitar, sobre todo en un viaje a una isla inexplorada. La ropa tenía que tener sentido para lo que ella estaba haciendo, y ella está trabajando y viajando, así que todo tenía que ser práctico y funcional.
P- Weaver encuentra algo como un espíritu afín en Conrad, el personaje de Tom Hiddleston. Él contó que, incluso en la primera mesa de lectura de guión, ustedes dos tuvieron una conexión instantánea. ¿Cómo fue tu experiencia?
R- Fue así, y eso no sucede todo el tiempo, pero para eso son esos momentos. Conocer a alguien por primera vez y hacer improvisación juntos puede ser un poco como cachorros jugando: tenés que sentirte realmente cómodo con el otro antes de poder actuar. Pero ambos somos personas abiertas y estamos tan comprometidos con lo que estamos haciendo que fue increíble desde el principio. Creo que Tom es un actor increíble. Está tan entrenado clásicamente, y sin embargo también está abierto a improvisar todo lo que sea necesario.
P- ¿Qué tipo de relación tienen Kong y Weaver en esta película?
R- Tienen una relación muy especial. Kong es la cosa más grande en la isla, sin embargo no elige usar su poder de una manera en que sea perjudicial para ella. Creo que eso es un verdadero punto de inflexión para Weaver. La escuchás hablar sobre tratar de conseguir un Pulitzer con las fotos que va a tomar, pero muy rápidamente se da cuenta de que hay algo en esta isla que es grande y precioso, y vale mucho más que una foto premiada o los beneficios que le pueda dar la vida americana. Si esa es su agenda, no es mejor que estos chicos tratando de derribarlo a tiros. En cambio, siente que tiene que hacer todo lo posible para asegurarse de que esta cosa esté protegida. Creo que por eso se forma una especie de entendimiento mutuo entre ella y este tipo enorme.
Lo que me encanta de la historia de King Kong es que es una fuerza de la naturaleza –él ES la naturaleza– y tratamos de dominarla. Pero no importa lo mucho que lo intentemos, la naturaleza siempre gana.
Eso es parte de la iconografía clásica de Kong, pero en nuestra película vemos a esta mujer venir desde un ángulo ligeramente diferente. Weaver está diciendo: “No podemos dominarlo. Debemos respetarlo y trabajar con él”. Se da cuenta de que tiene la oportunidad de hacer una diferencia, y no por su propio beneficio personal.
P- ¿Ese viaje era parte del atractivo del personaje para vos?
R- En cada película que he hecho en los últimos años, eso suele ser lo que me atrae: un personaje que está buscando algo más grande que ella misma. No es sólo una noción de querer algo por razones egoístas, es el reconocimiento de que nos necesitamos mutuamente.
Estos personajes encuentran lo mismo en La Isla Calavera, pero reaccionan de una manera completamente opuesta, desde querer dominarlo hasta sentir una conexión y empatía por él. Aprendemos mucho unos de otros. Creo que esa es la razón por la que hemos llegado tan lejos como seres humanos.
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