Buenos y malos en la ecología

Supongamos dos personas adultas viviendo en la zona del Alto Valle de río Negro y Neuquén. La primera pretende tener una actitud cuidadosa con la ecología: utiliza bolsas reciclables, guarda las pilas que usa en un recipiente plástico hasta que le informen qué hacer con ellas, come frutas y verduras “orgánicas” que paga caras y se lamenta por Facebook sobre la extinción de un cierto tipo de leopardo. El otro es una persona deleznable que tira las pilas que usa al río y arroja allí la botella con restos de plaguicidas para mantener las plantas de su jardín. Este malvado arroja unos 23 miligramos de mercurio y unos 1000 miligramos de organofosforados. ¡Una bestialidad!. El problema es que ambos viven en una ciudad del Alto Valle que no trata los efluentes cloacales y los arroja crudos al río. Como ambos defecan y orinan; a un promedio de 250 g de materia fecal y 1.000 g de orina que representan unos 100 g de materia orgánica sólida (20% y 5% respectivamente); arrojan por año al río algo así como 36.500 gramos de materia orgánica, el principal contaminante de nuestros ríos.

En esto, buenos y malos no se diferencian. Quizás sea tiempo de diferenciar entre buenos y malos políticos.

Miguel Angel Martínez

DNI 14.207.584


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