Bush y Hussein apelan a Dios

Antes y durante el desarrollo de la guerra, George W. Bush y Saddam Hussein recurren al reclamo religioso, trasladando el enfrentamiento al peligroso ámbito del choque entre culturas. "Iraquíes, luchen como Dios os ordenó", dijo en uno de sus mensajes Saddam. Bush anunció que reza por las tropas norteamericanas.

EL CAIRO.- Llamados a la oración y al ayuno en el lado norteamericano, referencias al Corán en el bando iraquí: tanto George W. Bush como Saddam Hussein mencionan muy a menudo a Dios, trasladando el enfrentamiento al peligroso ámbito del choque entre religiones y culturas.

«¡Oh iraquíes, luchad como Dios os ordenó!», dijo el 24 de marzo el presidente iraquí, que siempre ha representado al nacionalismo árabe laico.

«¡Oh árabes, creyentes de todo el mundo, oh enemigos del mal, Dios está de su lado (…) los soldados del misericordioso saldrán victoriosos en nuestra tierra apoyándose en Dios!», añadió.

El dirigente iraquí inició su intervención con un versículo del Corán, igual que al día siguiente, cuando exhortó a las tribus de Irak a tomar las armas para respetar las órdenes de «la región, la nación y la yihad», la guerra santa.

Como un eco, en Washington la mayoría republicana del presidente Bush adoptaba el jueves en el Congreso una resolución en la que recomendaba «el ayuno» y «la oración» a los estadounidenses para conseguir la protección divina de los soldados y preservar al país del terrorismo.

George W. Bush, que hace públicas sus convicciones religiosas como ninguno de sus antecesores, confesó a principios de marzo que rezaba todos los días por la paz y que rezaría por «la seguridad de las tropas» norteamericanas y por las «vidas iraquíes inocentes» cuando estallara la guerra.

Ese recurso a la religión no es nada nuevo ni en Bush ni en Saddam. Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, Bush lanzó «una cruzada» contra el terrorismo y el año pasado denunció lo que llamó el «eje del mal», formado por Irak, Irán y Corea del Norte.

En cuanto a Saddam Hussein, el analista egipcio Diaa Rachwán recuerda que ya en la guerra del Golfo, en 1991, hacía inscribir en la bandera iraquí la mención «Alá akbar», Dios es grande. Pero la guerra en Irak está acentuando un fenómeno «muy peligroso» para el escritor judío Marek Halter.

«Hasta ahora, teníamos un dictador laico, Saddam Hussein. Bush lo empuja a exhortar a la yihad y nos encontramos con una guerra de religión», declaró. «No hay nada peor porque las guerras de religión no se hacen en nombre de los hombres sino de Dios», añadió.

Irak respeta primero «las enseñanzas del Islam» y luego la Convención de Ginebra, dijo el 24 de marzo el ministro iraquí de Relaciones Exteriores, Naji Sabri, cuando Washington condenaba las imágenes de soldados norteamericanos prisioneros emitidas por la televisión iraquí.

(Reuters)

Advertencias de Irán a los aliados

TEHERAN.- El canciller iraní advirtió ayer que el ataque suicida de un oficial iraquí que mató a cuatro soldados estadounidenses, mostraba que las fuerzas que invadieron Irak están siendo arrastradas a un atolladero y que enfrentarán muchas dificultades.

«Las fuerzas agresoras enfrentarán más días difíciles. No pueden sentirse seguras ocupando un país. Lo que vimos en Palestina se está repitiendo en Irak con operaciones suicidas», dijo el canciller Kamal Kharrazi en una conferencia de prensa.

Los iraquíes «están recibiéndolos (a los soldados estadounidenses y británicos) con ataques suicidas. Es un gran atolladero del que las fuerzas agresoras deberían salirse pronto», agregó.

Aunque no simpatiza con el presidente iraquí, Saddam Hussein, que libró una guerra de ocho años con Irán en la década de 1980, la política oficial de Teherán ha sido la de oponerse a la operación militar lanzada el 20 de marzo por Estados Unidos y Gran Bretaña, mientras asegura que se mantendrá neutral en el conflicto.

Cook pide el regreso de tropas británicas

LONDRES – El pedido del ex ministro británico de Relaciones Exteriores, Robin Cook, de que las tropas sean retiradas de Irak, para evitar lo que calificó de «guerra sangrienta e inútil», desató ayer una polémica en Gran Bretaña.

«Estoy harto de esta guerra sangrienta y inútil», escribió en un artículo de opinión publicado en el diario Sunday Mirror.

Cook dimitió el pasado 17 de marzo del gobierno británico debido a su oposición a la operación militar en Irak.

«Quiero que nuestros soldados vuelvan a casa y que regresen antes de que muera un número mayor», añadió Cook, que fue ministro de Relaciones Exteriores del gobierno de Tony Blair de 1997 a 2001.

Gran Bretaña repatrió este sábado a sus seis primeros muertos, que recibieron honores durante una solemne ceremonia militar.

La propuesta de Cook generó una polémica en Gran Bretaña, y el subsecretario de Estado británico de Relaciones Exteriores, Mike O»Brien, afirmó que no creía que sea «el buen momento» para decir a las tropas británicas que se retiren de Irak.

«Diez días después del inicio (de la guerra), no creo que sea el buen momento para decir a nuestras tropas que es necesario que se retiren dejando a (el presidente iraquí) Saddam Hussein en su puesto continuando con su carnicería en Irak», declaró O»Brien.

Por su parte, el ministro del Interior, David Blunkett, dijo que el pedido de Cook le había dejado estupefacto. «Robin demostró una gran dignidad y una gran fuerza (de carácter) renunciando, pero parece difícil preservar esa dignidad o esa fuerza proponiendo, apenas diez días después, una capitulación», dijo.

Un portavoz del primer ministro había declarado antes que «Robin Cook tiene una posición bien conocida sobre Irak, que no es la del gobierno». (Reuters)


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