Calamitoso estado de las termas de Epulafquen

Redacción

Por Redacción

JOSE RICARDO BRILLO (*)

Especial para «Río Negro»

Funcionarios de la Administración de Parques Nacionales, entre ellos el miembro del Directorio Bruno Capinetti, criticaron recientemente, en el ámbito de la Convención Constituyente, las políticas y las acciones del Movimiento Popular Neuquino tendientes a recuperar y controlar los parques nacionales, que ocupan el diez por ciento del territorio de la provincia del Neuquén.

Observaron el proyecto que presentó el MPN para la reforma de la Constitución provincial «por considerar que, tal como está planteado, abre las puertas para el avance del sector privado sobre áreas que hoy están a resguardo en jurisdicción del organismo nacional».

Dijeron que cuestionan el proyecto oficial «porque ataca la jurisdicción federal de las áreas protegidas y atenta contra cien años de tradición».

Continúan diciendo los funcionarios nacionales: «lo que hay que preguntarse es para qué el gobierno quiere modificar la situación actual, y entendemos que para ello basta mirar el sistema de áreas protegidas provinciales», agregando: «las áreas protegidas provinciales no tienen regulaciones específicas (…), se provoca desmanejo y falta de planificación».

Teniendo en cuenta que el Congreso se encuentra en receso –lo que impide en la práctica los pedidos de informes–, voy a presentar ante la opinión pública, a partir de este primer ejemplo, distintos casos que desvirtúan la política de preservación y «resguardo» sobre el patrimonio de todos los neuquinos, que sería «tradición por cien años» y que se ha atribuido Parques Nacionales pero que, en la realidad, muestran desidia e ineptitud en el manejo de los recursos naturales y el medio ambiente, lo cual, tratándose de una institución como Parques Nacionales, no es de menor importancia.

Las termas de Epulafquen o Lahuen Co se ubican a 70 kilómetros de Junín de los Andes por la ruta provincial 62, en una de las zonas de mayor belleza natural del Parque Nacional Lanín.

El 27 de julio de 2002, este diario tituló: «Epulafquen se adjudicó y hace soñar a San Martín y Junín», refiriéndose a un acto realizado con la presencia del presidente y de funcionarios de Parques Nacionales, los intendentes de Junín y San Martín de los Andes e invitados de ambas ciudades.

En dicho acto se preadjudicó a la firma Torremolinos Turismo Nacional e Internacional la construcción y la explotación de un complejo de balneoterapia para el aprovechamiento de las aguas termales, consultorios médicos, piletas recreativas y alojamiento para unas sesenta personas.

Los intendentes no dudaron en calificar ese paso de «histórico» para las aspiraciones de ambas localidades, que desde hace veinte años redoblan esfuerzos por su concreción.

El artículo expresa que los técnicos de Parques trabajaron en un estudio de impacto y adecuaron los alcances del proyecto a la carga recomendable para ese sector, considerado de extrema fragilidad ambiental.

Este proyecto se llevó adelante avasallando la potestad de la provincia del Neuquén sobre sus recursos termales, su legislación y su derecho constitucional a manejarlos y, por supuesto, Parques Nacionales no tiene ninguna facultad para manejar o concesionar este recurso termal.

Cualquiera que visite las termas de Epulafquen hoy, cuatro años después de ese anuncio, se encontrará con un panorama deprimente y desolador.

Llegando al lugar, desde el camino se puede observar una montaña de chapas y maderas de lo que, hace años, fueron algunas instalaciones. Al costado de una platea de cemento se encuentran las bañeras, que evidencian un gran deterioro, sin paredes ni mucho menos techo.

El suelo se encuentra plagado de chapas y de clavos oxidados y, junto a lo que eran las cabañas, se pueden ver dos pozos termales; el más grande tiene un piletón con un importante grado de destrucción y el otro derrama en forma permanente agua termal que se ha acumulado alrededor de la platea de cemento formando un barro que carcome la vegetación aledaña, lo que ocasiona un grave daño ambiental.

Las aguas forman charcos sin posibilidades de desagüe; el lugar es especialmente apto para cualquier tipo de accidentes. Excepto el cartel, nada ni nadie impide el acceso al mismo y no hay sistema de recolección de residuos.

Parece increíble que 70 kilómetros antes del ingreso a las termas no se informe que éstas se encuentran inhabilitadas, cuando la mayoría de los visitantes va a Currué por las aguas termales.

La gente ingresa, de todos modos, para llevarse el líquido en botellas, que muchas veces necesita por razones de salud.

Este es un ejemplo de la depredación que realiza Parques Nacionales sobre el patrimonio de los neuquinos; hay otros.

Presentaré un pedido de informes al gobierno nacional sobre esta situación, desde el Congreso. Pero hoy, no quiero dejar de hacer responsable directo a Parques Nacionales de cualquier accidente o desgracia que ocurra en ese lugar.

Sobre el tema de fondo, cual es la usurpación por parte del Estado nacional de nuestras áreas naturales protegidas más importantes, vamos a discutir en cualquier ámbito y ejercer todas las acciones, con quien sea y ante quien corresponda, para que sean reconocidos los derechos irrenunciables que le corresponden a la provincia del Neuquén.

 

(*) Diputado de la Nación


JOSE RICARDO BRILLO (*)

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