Crisis en salud: mucho bronce y poco oro

Felipe Omar Diniello, DNI 11.223.573
Roca

Dice la historia de la medicina, que a principios del Siglo XIX, a un conde de alta alcurnia, se le introduce un cuerpo extraño en su árbol respiratorio, lo cual de por si es de alto riesgo. Teniendo en cuenta ese momento, hace más de 100 años, su vida estaba casi a punto de terminar, por la incapacidad para poder respirar y/o la consecuente infección que hubiera sido mortal. Ante esta situación, lo llaman al afamado medico Chevalier L Jackson, (1865-1953), reconocido otorrinolaringólogo y pionero en utilizar técnicas de broncoscopia y esofagoscopia (con instrumental rígido, como si fuera un tragasables) para extraer cuerpos extraños en las vías digestiva y respiratorias. Desde el punto de vista médico su legado ha sido muy importante (inventó el primer broncoscopio en 1904) .

Volviendo a la historia, concurre el Dr. Chevalier Jackson a ver al paciente al borde de la muerte, pone manos a la obra y con su pericia, y con la precariedad de las herramientas de la época, logra extraer el cuerpo extraño que estaba a punto de cobrarse la vida del conde.

Al día siguiente el Dr. Jackson concurre a ver a su paciente. Por supuesto todo era alegría, jolgorio y felicidad, a lo que el conde ya repuesto del shock del día anterior le pregunta al Dr. Jackson: “Dr. cuánto le debo” A lo cual el Dr Jackson le responde: “la mitad de todo lo que Ud. pensaba darme antes que yo llegara”

Durante la cuarentena hubo aplausos, medallas y todo tipo de reconocimiento a los médicos. Hoy esos médicos mendigan por un salario digno, lo mismo sucede con los valores que pagan la mayoría de las Obras sociales en la parte privada.


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