Qué implica el hallazgo de fósiles de abejas y nidos de hace 100 millones de años

Los encontraron en Patagonia. Fue en la provincia de Chubut. Participó un científico de la Universidad Nacional de Río Negro

En la Patagonia de la Argentina se encuentran los registros más antiguos de las abejas primitivas. Se trata de trazas fósiles que datan del Período Cretácico de la Era Mesozoica, en torno a los 125 y los 80 millones de años atrás.

Los fósiles más emblemáticos fueron localizados en las proximidades de la localidad de Sarmiento, en el centro-sur de la provincia de Chubut.

Allí un equipo de investigadores del CONICET reportó haber dado con varios nidos de abejas de 100 millones de años. Se pueden asignar a la tribu de abejas Halictini, un grupo que perdura hasta nuestros días.

La investigación fue publicada en 2020 en la revista PLOS ONE y llamó la atención de medios internacionales. Incluso, la National Geographic tituló el hallazgo como “la evidencia más antigua de abejas modernas”.

El lugar del hallazgo fue el Cañadón Tronador en la provincia del Chubut

“Nosotros fuimos a buscar cosas más simples al campo y nos encontramos con este hallazgo, el cual nadie podía creer. Era el último día de la campaña, así que nos quedamos solo con ese fósil. Al año siguiente aparecieron otros 20 en el mismo sector, todos eran similares. Se trataba de estructuras complejas llenas de celdillas”, comentó a RÍO NEGRO Marcelo Krause, líder de la investigación, quien se desempeña como docente de la Universidad de Río Negro e investigador del Museo Paleontológico Egidio Feruglio de Chubut.

Como algunas especies modernas construyen nidos subterráneos de aspecto casi idéntico a los encontrados, los investigadores pensaron de inmediato que se trataba de una clase de halíctidos (la familia que nuclea a los polinizadores). Y fue así que decidieron bautizar a la especie que habría habitado estos suelos como Cellicalichnus krausei, en homenaje a su descubridor.

Uno de los pasos más importantes fue corroborar la edad de las estructuras fosilizadas. Para ello, el paleontólogo se puso en contacto con expertos de los Estados Unidos, quienes utilizaron una metodología basada en la consolidación de las cenizas volcánicas presentes en el suelo.

“Lo que hicimos fue ubicar una muestra y me contacté con gente de Estados Unidos para que participara en la investigación y me ayudara con el análisis. Ahí obtuvimos la mágica edad de 100 millones de años”, precisó.

Según palabras de Krause, la existencia de estos fósiles permite retroceder el registro mundial de las abejas antiguas unos 40 millones de años en el tiempo, aportando significativamente a la historia evolutiva.

“Hay registro de abejas en varias partes del mundo. De este icnogénero en particular, que presenta un tubo lleno de celdillas alrededor, todavía no fue encontrado en otro lugar. Sí se encuentran de las otras estructuras más simples”, afirmó el científico durante la entrevista.

Importancia del hallazgo

Las abejas cuentan con un papel fundamental en los ecosistemas actuales por constituirse como los principales polinizadores. Es así que conforman un eslabón fundamental en la reproducción de las plantas, el desarrollo de las semillas y los frutos.

Sorpresa. Así se conserva el nido de abejas de hace 100 millones de años.

Resulta probable que las abejas hayan sido también claves en la cadena evolutiva como favorecedores de la diversificación de las dicotiledóneas, el grupo que nuclea a las plantas con flores.

De ahí su importancia de conocer más sobre su historia, para comprender el desarrollo de la vegetación actual. Además de contribuir en su preservación.

“Se cree que fueron desencadenantes de la aparición de las plantas con flores y su rápida diversificación. Antes habían aparecido algunas plantas con flores, pero eran las menos. Estando estos polinizadores es como que se amplifica y de ahí que después tengas una revolución biótica a nivel florístico. La mayor parte de las plantas con flores surgen a partir de los 100 millones de años”, detalló Marcelo Krause.

Los estudios indican que las abejas aparecieron a fines del Cretácico Inferior (123 millones de años), en sintonía con la expansión de las especies dicotiledóneas.

Pero no se contaba con registros que respalden estas teorías, hasta que se produjo el hallazgo de trazas fósiles en Chubut.

Estos nidos también permitieron contar establecer un registro sobre el comportamiento de algunos de estos insectos, modalidades que perduran hasta nuestros días.

“Nosotros tenemos una ventaja al estudiar estas trazas fósiles, porque los insectos usualmente forman estructuras que se vuelven recurrentes en el tiempo lo que permite asimilar su comportamiento con las abejas actuales”, comentó el investigador.

Este mismo modo de actuar es el que habría facilitado el resguardo en perfecto estado de los nidos.

“Por la misma biología de las abejas y su necesidad de preservar los huevos, ellas hacen una estructura de tal modo que termina siendo impermeable al agua. Es lo que hace que sea más fácil preservarse como fósiles”, añadió en consonancia, Silvina de Valais, investigadora de CONICET y trabaja en el Instituto de Investigación en Paleobiología y Geología en Roca.


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