Colombia: intentan auxiliar a civiles tras la masacre

Militares se aprestaban a entrar a la ciudad atacada por las FARC. Los muertos en el ataque llegarían a 120. Todos eran campesinos. Buscan frenar feroces combates entre la guerrilla y paramilitares.

Por Redacción

BOGOTA (AFP) – Las autoridades colombianas buscaban llegar anoche a un pueblo de las selvas del noroeste del país, donde cruentos combates entre rebeldes de las FARC y paramilitares dejaron al menos 120 muertos y 105 heridos, algunos de ellos de extrema gravedad y que no han podido ser evacuados.

A 120 ascendió el número de civiles muertos durante un ataque con explosivos perpetrado el jueves por la guerrilla de las FARC contra un templo del municipio colombiano de Bojayá, confirmaron anoche las autoridades.

«La información que nos llega es que en la capilla de la localidad se han identificado 68 cuerpos, mientras que otros 52 cadáveres aún no han sido reconocidos», señaló a la emisora Radionet William Jalabi, gobernador del departamento de Chocó, en cuya jurisdicción está Bojayá.

El mandatario regional señaló este sábado que la totalidad de las víctimas corresponden a campesinos que habían llegado al casco urbano de Bojayá, huyendo de los combates entre comandos de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, marxistas) y de los grupos paramilitares de ultraderecha.

Previamente, las autoridades denuciaron que los cadáveres descompuestos de al menos sesenta personas permanecían esparcidos por las ruinas del templo, mientras que los pobladores de la zona padecían una emergencia sanitaria de grandes proporciones.

El Ejército puso en marcha ayer una operación para auxiliar a las víctimas civiles y tomar el control de la zona donde se produjeron los choques, según dijo el comandante de la I División militar, general Leonel Gómez.

A su vez, el programa aéreo de salud del departamento de Antioquia (noroeste) desplazó ayer temprano desde la ciudad de Medellín dos helicópteros con médicos, drogas y equipo sanitario a la población de Vigía del Fuerte, donde son atendidos los heridos. «Ya hay operaciones por parte nuestra y en el menor tiempo posible vamos a llegar físicamente al área», dijo Gómez en una conferencia de prensa en Medellín, desde donde se coordina la ayuda humanitaria.

Gómez explicó que la operación fue dividida en dos fases, la primera de las cuales busca brindar atención a los campesinos del municipio de Bojayá (580 km al noroeste de Bogotá, en el departamento de Chocó), escenario de los choques.

La segunda parte del operativo está dirigida contra las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, 17.000 combatientes) y las derechistas Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, 11.000), que libran una feroz lucha por el control de Bojayá y otros poblados de la estratégica región agroindustrial y minera de Urabá, fronteriza con Panamá.

El jefe de la I Brigada no detalló cuánto tiempo pueden tomar tales acciones, pero dijo que ya está en marcha una avanzada de tropas desde las localidades de Riosucio y Quibdó.

Gómez aseguró que la zona donde se escenificaron los choques es de difícil acceso, debido a la espesura de la selva y a que se halla inundada por las lluvias.

El oficial señaló asimismo que aún no se ha logrado establecer con claridad el número de muertos que dejaron las confrontaciones, aunque confirmó que la cifra de heridos ascendió a 105, 16 de los cuales fueron trasladados a Medellín debido a la gravedad de sus lesiones.

De acuerdo con el general, en los choques, que se iniciaron el pasado lunes, tomaron parte unos 600 paramilitares y entre 800 y 900 guerrilleros.

Según informó el alcalde de Bojayá, Ariel Palacio, al menos 60 personas murieron y 93 más resultaron heridas el jueves en esa localidad, luego de que las FARC lanzaran un cilindro-bomba contra una iglesia del municipio, donde los pobladores buscaban refugio para huir del choque armado. Palacio advirtió, sin embargo, que el número de muertos podría ascender debido a la emergencia sanitaria que se presenta en la región, donde no se cuenta con los instrumentos médicos y los centros de salud necesarios para atender a la alta cifra de heridos, algunos en riesgo de fallecer.

Crítica situación sanitaria

Bogotá (dpa) – Los cadáveres descompuestos de al menos 60 personas permanecían ayer esparcidos por las ruinas de un templo del municipio colombiano de Bujayá, escenario de un cruento ataque de las FARC, mientras que los pobladores de la zona padecían una emergencia sanitaria de grandes proporciones, denunciaron ayer las autoridades.

El alcalde de la localidad, Ariel Palacio, dijo a la prensa que la situación «es bastante crítica», pues los organismos de socorro aún no han podido evacuar los cuerpos de la zona, donde permanecen heridos unos cien lugareños.

«Algunos cadáveres no han sido reconocidos. Otros permanecen esparcidos por toda la iglesia, que quedó totalmente destruida. Nadie ha podido enterrar un solo cuerpo a raíz de que no ha llegado ninguna clase de ayuda», señaló Palacio, al comentar la tragedia por la que atraviesan los habitantes de su poblado. Según el alcalde, la mayoría de las víctimas son civiles que habían huido de sus parcelas ante la ferocidad de los choques, de los que aún no se tiene algún reporte.