Cómo cayó la banda de los 205.758 “porros”
Llegaban al Valle desde Corrientes con 104 kilos de marihuana y los atraparon cuando se quedaron sin nafta en Roca. Tras nueve meses de investigación, el caso tiene 12 procesados, desde los jefes hasta el financista.
POLICIALES
La historia de cómo cayó una banda que transportaba droga suficiente para “armar” más de 200.000 “porros” tiene ribetes tan insólitos como sorprendentes. La organización quedó desbaratada en la noche del 7 de noviembre, cuando la Policía Federal interceptó en Roca a cuatro hombres y una mujer que viajaban desde Corrientes hacia Allen con 104 kilos de marihuana ocultos en una VW Saveiro.
Tras eso, otras siete personas fueron detenidas en más de 20 allanamientos realizados en Roca, Allen, Cipolletti, Corrientes capital y otras localidades de esa provincia, acusadas de integrar el núcleo operativo de la banda. Los dos “hombres fuertes” que cayeron con el segundo grupo son, según surgió de la investigación de la Sección Drogas Peligrosas de Cipolletti, las personas a las que cualquier otro aspirante a narco debía pedir “permiso” para operar en el Alto Valle de Río Negro y parte de Neuquén.
Las requisas en casas, departamentos, campos y comercios permitieron encontrar, además, cerca de 50 armas.
La pesquisa comenzó casi por casualidad, porque alguien se dejó ver por desconocidos durante la entrega de droga a un “minorista”. El dato llegó a los Federales de Cipolletti, quienes enseguida lanzaron un par de anzuelos. Y aunque en un comienzo no pescaron nada, poco después se confirmó la sospecha. Así empezaron a seguir a los miembros locales de la banda. Primero unos vendedores, luego el almacenador, identificaron al financista y llegaron hasta los transportistas. Y desde allí a los presuntos jefes de la organización.
Con innumerables escuchas, seguimientos satelitales, filmaciones, fotos y trabajos “de campo” sustentaron la evidencia que el juez federal de Roca, Jorge García Davini, necesitaba para autorizar los allanamientos y las detenciones. El día de los procedimientos sabían que dos camionetas estaban llegando a la zona con un importante cargamento. Sabían que los vehículos habían partido desde la frontera con Paraguay y que, para evitar contratiempos, no habían parado en ninguna estación de servicio a cargar combustible, porque toda la nafta que necesitaban para recorrer los 2.000 km venía en bidones en la caja de la Toyota Hilux que les iba abriendo camino, eludiendo operativos policiales y buscando eventuales rutas alternativas. Por las dudas, en la Hilux también llevaban las armas.
Pero a último momento el plan falló: la Hilux fue interceptada en el último tramo del viaje antes de que la Saveiro pudiera hacer su última recarga de combustible. Por eso sus tripulantes tuvieron que entrar a Roca y se preparaban para cargar nafta en una estación de servicios de San Juan y Mitre cuando los rodearon los patrulleros. Allí, en medio de la calle cortada, los policías comenzaron a retirar los paquetes de droga, más de 200, para acomodarlos sobre el asfalto y contabilizarlos en presencia del juez. 102 kilos de marihuana sacaron en esa primera inspección, los suficientes para fabricar 205.758 “porros”, según la pericia realizada por el Gabinete Químico de la Policía Federal. El destino de esa droga, según reveló el seguimiento policial, era principalmente las localidades del Alto Valle de Río Negro.
Dos kilos de “yapa”
Ante la falta de un scanner apto, la justicia ordenó desguazar las dos camionetas secuestradas. La intención era constatar si había más paquetes o armas ocultos en algún doble fondo.
Nada más encontraron los efectivos y por eso el juez ordenó que las camionetas queden depositadas en un predio de la sección Drogas de Cipolletti.
Pero los pozos de la ruta completaron el trabajo y el traqueteo del viaje “aflojó” otros seis panes de droga -dos kilos en total- que habían quedado apretados en recónditos huecos de la Saveiro. La sorpresa fue al día siguiente, cuando un policía en Cipolletti se acercó a mirar la famosa camioneta narco y vio que se asomaban los paquetes por debajo de los faros traseros. La pregunta obvia fue si es posible que algún paquete hubiera caído en el camino. Ante el interrogante las fuentes consultadas no pudieron dar certeza, pero confiaron en que la custodia policial que llevaba la Saveiro habría detectado la situación.
Quién es quién en la lista de procesados
A todos los procesados de la causa se les dictó la prisión preventiva, aunque algunos recuperaron la libertad tras el pago de una caución y previo embargo de bienes. Además de los procesamientos y los embargos, el juez Jorge García Davini ordenó “levantar” respecto de todos el secreto bancario “a efectos de establecer las situaciones patrimoniales de los inculpados, concretamente bienes registrados, deudas, cuentas bancarias, estado de las mismas, giros, cobros y todo dato de interés que pudiere ser relevante para la investigación”, según surge del auto de procesamiento. Ellos son:
> Luis Eduardo Raninqueo y Miguel Ángel Castillo: presuntos cabecillas de la organización en el Alto Valle. Según la pesquisa, quien quisiera comercializar marihuana en la zona o comprar en grandes cantidades debía obtener su “permiso” o conseguir que le autoricen una “plaza” para el negocio. Fueron procesados como presuntos coautores del delito de “organización de actividad de tráfico de estupefacientes en la modalidad de almacenamiento, transporte, distribución y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, en concurso aparente por consunción con tenencia con fines de comercialización de estupefacientes”, delitos que se reprimen con penas de 8 a 20 años de prisión, según la ley 23737. Ambos están detenidos en la U5 de Roca, pues no se les concedió la libertad bajo caución.
> Javier Arnaldo Britez, Ángela Verónica Cubilla, Cristian Gustavo Domínguez, Ricardo Núñez y Rodrigo Gabriel Báez: los cinco correntinos que traían la droga. Los tres primeros viajaban en la Toyota Hilux que funcionaba como almacén de provisiones y como “barredora”, controlando que el camino sea “seguro”. Los dos últimos iban en la Saveiro con los más de 200 “ladrillos” de marihuana. Todos fueron procesados como coautores del delito de “comercialización de estupefacientes en la modalidad de almacenamiento, transporte, distribución y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización, agravado por la intervención de más de tres personas en forma organizada para cometerlos”. La mujer está detenida en la cárcel federal de Santa Rosa y los hombres en la U9 de Neuquén.
> Hipólito Antonio Raninqueo, Maximiliano Iluminati, Alicia Edith Quidel y un menor de edad cuya identidad no es posible difundir: el primero es hermano del presunto jefe y según la investigación actuaba como “financista” de la organización para la compra de droga. El segundo -y su pareja, la tercera- eran presuntamente la base de la banda en una chacra de Allen, y el último realizaba tareas “importantes” para la organización, desde el acopio hasta el acondicionamiento y transporte de la mercancía a los revendedores. Todos fueron procesados por los mismos delitos que el segundo grupo y fueron excarcelados previo pago de cauciones de hasta 200.000 pesos y embargos de bienes de más de 50.000.
Redacción Central.-
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