Cómo personalizar el escritorio en Windows

Una serie de herramientas permite subrayar la propia individualidad. Windows ofrece bastantes opciones y algunos pequeños programas gratuitos dan aún mayor libertad.

La primera impresión es la que cuenta, también con el Escritorio de la computadora. Y cada uno tiene sus gustos particulares: desde el fondo de pantalla a los íconos de los programas y su tamaño u orden.

Una serie de herramientas permite subrayar la propia individualidad. Windows ofrece bastantes opciones y algunos pequeños programas gratuitos dan aún mayor libertad.

Lo primero que la mayoría de los usuarios quiere cambiar es el fondo de pantalla. Windows cuenta para ello con bonitas propuestas, pero las fotos propias suelen dar un toque mucho más personalizado.

Uno de los programas que amplía las opciones es John’s Background Switcher, explica el experto Karsten Bunz de la revista especializada “Chip”. Se trata de una herramienta que no sólo toma fotos del PC, sino también de Internet, por ejemplo de Flickr, y las va cambiando como diapositivas en la pantalla cada cierto tiempo, que establece el usuario.

Quien eche en falta con Windows 8 u 8.1 el clásico botón de Inicio, puede recuperarlo con varios programas, explica André Hesel, de la revista alemana “Computerbild”. Por ejemplo con Classic Shell, ViStart, Start Menu 8 o Power8.

A su vez, a quienes les gusten las barras de herramientas y widgets que eran comunes en Vista y Windows 7, pueden seguir usándolos con 8. Para ello, Karsten Bunz recomienda 8GadgetPack, que ofrece de un vistazo informaciones como la entrada de mails, el tiempo o el rendimiento de la CPU.

También Rainmeter ofrece mucha información y puede modificar la apariencia de Windows. Bunz recomienda el elegante Outlook on the Desktop, que muestra de fondo el calendario con las citas y otras tareas pendientes.

Hay varias herramientas que sirven para ordenar el amontonamiento de archivos, accesos directos y símbolos de programa en el Escritorio. André Hesel menciona por ejemplo Fences, que crea varios campos en la pantalla en los que uno ordena los íconos, por ejemplo uno para archivos de texto, otro para imágenes y otro para los que abren programas.

Otro software que promete un Escritorio ordenado y acceso rápido a los contenidos es RocketDock. Se trata de una herramienta que le añade a Windows una barra de tareas rápida al estilo de Mac OS X. Puede ser colocada en cualquier rincón y se arrastran hasta ella los íconos que se desee.

Quien tenga muchos íconos ordenados claramente y no quiera que cambien con cada actualización de Windows, debería acudir a DesktopOK. Es un programa que guarda los símbolos tal y como aparecen en el Escritorio y los vuelve a colocar como estaban por ejemplo si se cambia la resolución o algún otro programa ha generado cierto caos.

Si una pantalla resulta pequeña para trabajar, no hace falta comprar de inmediato un segundo o tercer monitor. Porque también existen los llamados Escritorios virtuales, para crear espacios de trabajo adicionales. Es el caso de Desktops, del propio Microsoft, o VirtuaWin, Finestra Virtual Desktops o Dexpot, todos gratuitos. Tras instalarlos se puede pasar de un área de trabajo a otra mediante el ratón, explica Bunz. Según la herramienta elegida se puede optar entre cuatro y ocho espacios diferentes de trabajo en los que es posible abrir las ventanas o poner los íconos que se desee.

Más allá del diseño hay que acordarse de todos modos de que es importante limpiar de vez en cuando la computadora, precisamente si se han instalado o desinstalado muchas herramientas.

Se aconseja desfragmentar el disco duro de forma regular, ya sea con las herramientas de Windows o con programas como Defraggler. Para borrar restos de archivos o fragmentos de software que permanecen incluso después de desinstalarlos, André Hesel recomienda programas como CCleaner o Privazer.

Quien instale muchas cosas puede correr ciertos riesgos. Es obvio que hay que descargar programas únicamente de páginas serias y fiables, pero incluso siendo así, con el software gratuito puede pasar que se instale adware sin que el usuario lo sepa y que sea muy difícil de quitar.

Por eso, se recomienda mirar siempre atentamente en la instalación en dónde están puestos los signos de visto bueno, indica Karsten Bunz. Hay que elegir la instalación personalizada, porque entonces se tiene la opción de eliminar el software adicional que no se quiera. El adware muestra por ejemplo publicidad o analiza el comportamiento del usuario y se encuentra incluso en software en el que uno no se lo esperaría, como Java.

DPA


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