Condenaron a camionero de Zapala

Mató a un joven cuando le robaban la carga de su camión y atacaban su vivienda

ZAPALA (AZ).- El camionero Juan Arranz fue condenado ayer a 10 años y 8 meses de prisión, al ser hallado culpable del homicidio del joven Ramón Becerra en noviembre de 2000. La pena, de cumplimiento efectivo, será apelada por el defensor Rubén Bortolatto ante el Tribunal Superior de Justicia, por lo cual Arranz permanecerá en libertad, hasta que el máximo cuerpo provincial resuelva sobre el tema.

Los camaristas rechazaron el planteo del fiscal subrogante Alejandro Cabral, quien había solicitado una condena de tres años en suspenso aduciendo que el crimen fue cometido bajo un estado de «emoción violenta».

El hecho se produjo en la madrugada del 5 de noviembre de 2000 luego que un grupo de muchachos, entre los que se encontraba Becerra, produjeran roturas en uno de los camiones de la familia Arranz en el barrio 180 viviendas. Los jóvenes también se apoderaron de parte del cargamento de cerveza que la unidad tenía en la caja y que debía ser trasladada al día siguiente.

Harto de sufrir este tipo de episodios delictivos, uno de los hijos del camionero mantuvo un altercado con los revoltosos.

Alertado sobre la reyerta, Juan Arranz llegó para separar a su hijo y poner fin a la discusión. Según la acusación fiscal, cuando había logrado su objetivo y se retiraba hacia su casa, fue atacado por el grupo con una lluvia de palos y piedras.

Padre e hijo alcanzaron a refugiarse en el patio de la vivienda pero, lejos de calmarse, la furia de los agresores se multiplicó.

Siempre según los elementos que obran en la causa, en determinado momento una pedrada impactó de lleno contra Nicolás y allí su padre perdió el control. Entró a la casa, tomó un pistolón y disparó a corta distancia contra Ramón Becerra. El muchacho cayó tendido en medio de un charco de sangre y falleció en forma casi inmediata.

De acuerdo a la postura del fiscal, «los frenos inhibitorios de Arranz se vieron disminuidos producto de la terrible agresión de la que era objeto su familia. Complementariamente, el nulo accionar de la policía que pese a presenciar la escena no atinó a defender a los Arranz argumentando «falta de equipamiento», completaron un escenario muy complejo para el camionero».

«En autos ha existido un nexo intencional conciente entre su obrar y el resultado delictuoso provocado. No ha existido una perturbación, ni en la conciencia ni en la voluntad de Arranz», señalaron los jueces en su sentencia», mencionaron los jueces en la sentencia.


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