Contratos petroleros, parte dos

Con 90 días de plazo, se reactivó la negociación con las empresas.

Como pocas veces, el futuro petrolero de Río Negro está atado al almanaque. Desde la promulgación de la nueva ley petrolera, la Provincia tiene 90 días para extender una veintena de contratos que vencen en los próximos años. Esto, si quiere negociar con sus propias reglas del juego, a todas luces más ventajosas de las que impone la nueva normativa nacional. Pese a que el gobernador Alberto Weretilneck se había mostrado escéptico en seguir con el proceso, el secretario de Energía, Marcelo Echegoyen, aseguró a “Río Negro Energía” que todas las discusiones están abiertas y se mostró optimista de poder cerrar varios contratos en bloque antes de que venza el plazo. Inclusive, señaló que Petrobras podría ajustar su oferta para que ésta ingrese de nuevo a la Legislatura. El plazo de 90 días parece no inquietar al gobierno. “¿Por qué las empresas habrían de negociar bajo la ley rionegrina si pueden hacerlo bajo la norma nacional, con mejores condiciones?”, le preguntó este medio al funcionario. La respuesta fue tajante: “Si bien se puede deducir que podrían obtener beneficios, les mete un nivel de incertidumbre muy serio. Puede darse que se venzan los 90 días y no podamos cerrar las prórrogas. Dejamos que el área se venza y luego licitamos todo”, advirtió el funcionario. En otras palabras, quien no cierre ahora podría perder el bloque. Y en una licitación abierta tendría que invertir aun más dinero porque se suman, por ejemplo, las instalaciones encima del suelo. “El que pague por una concesión futura paga por el petróleo y gas pero también por lo que hay arriba. Ninguna petrolera quiere llegar al fin de la concesión con ese nivel de incertidumbre”, sentenció Echegoyen. El desafío en la Legislatura Pero suponiendo que la decena de firmas que tienen áreas para renegociar cierren contratos, aún quedará un escollo por vencer: la Legislatura. El voto de los legisladores afines al senador Miguel Pichetto será clave en este punto, para no repetir lo que ocurrió en el caso de Petrobras. Aunque no lo dicen abiertamente, la esperanza del gobierno de Weretilneck reside en dos hechos políticos trascendentes. Primero, en que el senador y candidato a gobernar la provincia en el 2015 cree que puede ganar las elecciones, con lo cual los beneficios de estos contratos alcanzarían un eventual mandato suyo. El segundo, menos especulativo que el anterior, es que puede ocurrir que las renegociaciones entrenen en bloque a la Legislatura. Si dentro de ese bloque están las áreas de YPF y de su subsidiaria Ysur (que promete inversiones por 1.000 millones de dólares) será más fácil que todos obtengan la luz verde del sector que encabeza Pichetto, más afín a la firma nacional. “Las observaciones que formalmente han hecho los diputados las estamos teniendo en cuenta y corrigiendo. Hay cosas que se cuestionaron que se van a hacer mejor”, sostuvo por su parte Echegoyen. “En la Argentina no me imagino un área en explotación cerrada, menos en el marco actual donde se van 12.000 millones de dólares por año”, enfatizó el funcionario. Sobre el avance de las negociaciones, reseñó que hay empresas que están más avanzadas y otras que no muestran demasiado interés. Entre las primeras incluyó a YPF, Tecpetrol e Ysur. Y contó también a Petrobras, que por estas horas estaría modificando algunos puntos para acercarse a lo que exigieron los legisladores.

Río negro presiona con dejar vencer los contratos para ganar mejores condiciones.

Río Negro en una carrera contra el almanaque


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