Cuál es la distancia, la clave de las PASO
La idea de que ha habido un desplazamiento de la senadora Kirchner al segundo plano tal vez sea una conclusión precipitada, pero que ha obtenido un raro consenso.
Meses atrás, para esta fecha y con las candidaturas resueltas, se visualizaba un escenario económico muy complicado en un contexto de alta volatilidad en los mercados. Ese pronóstico se está cumpliendo solo a medias.
Los últimos datos oficiales sobre la economía real son en efecto pésimos. Indican que en el primer trimestre la recesión ha seguido golpeando duro. El desempleo llegó al 10% y hubo una contracción de unos 6 puntos en el producto bruto interanual. En abril, la industria retrocedió casi un 9% y acumula una caída de 10% en lo que va del año. La inflación sigue siendo alta: 3,1% en mayo, apenas 0,3 puntos menos que abril. El gobierno no encuentra la salida a ese laberinto.
En paralelo, los mercados son hoy el principal aliado de Macri. Desde que el Fondo Monetario autorizó a finales de abril al Banco Central a intervenir en el mercado de cambios (una reivindicación para su expresidente Luis Caputo), el dólar se estabilizó. En la última semana perdió 2 pesos. El ingreso de dólares de la cosecha de soja y maíz contribuye a esa calma.
También el retroceso global de la moneda norteamericana en todo el mundo tras las señales de la Reserva Federal de que no hay que esperar nuevas alzas sino una baja de la tasa de interés en EE. UU. Esto ha hecho que el peso se convierta en una de las monedas que más se apreciaron en el mundo. Una extravagancia. El riesgo país cedió casi 200 puntos básicos desde el pico de 1000 a comienzos de junio. Bonos y acciones vienen mostrando una tendencia alcista también desde finales de abril. Hay una muy lenta pero persistente baja de la tasa de interés.
Los analistas económicos sostienen que la dolarización de los portafolios que acompaña cada elección en la Argentina empezó esta vez con bastante antelación. Con la retracción de la oferta monetaria, no habría muchos más pesos disponibles para pasar a dólar. Es a lo que aspiraba Macri. Se verá si se cumple. Lo que sí está claro es que los mercados han respondido favorablemente a las fórmulas Fernández-Kirchner y Macri-Pichetto.
La incógnita sobre un nuevo escenario de volatilidad parece haberse trasladado ahora a las PASO. Lo que arroje esa elección extravagante será decisivo.
La decisión de la senadora Kirchner de ocultarse detrás de Fernández y de su libro de anécdotas produjo un efecto paradójico. La expresidenta despejó la incógnita sobre su candidatura presidencial y contribuyó a la estabilidad que Macri desesperadamente buscaba para el umbral de la campaña electoral. La idea de un desplazamiento de la senadora a un segundo plano tal vez sea una conclusión precipitada, pero que ha obtenido un raro consenso. Al pase de Pichetto, semanas más tarde, le siguió una euforia en los mercados. Una sobreactuación.
El gobierno no tiene otros resultados para mostrar como no sea un dólar calmo, que deje de corroer el poder del salario después de una devaluación del peso de más de un 50% en 2018 y de un 15% en el primer trimestre de 2019. Sumado a las paritarias, el control de las tarifas y de algunos precios y la vuelta de los planes de compra de matriz kirchnerista podrían producir una ligera recuperación del bolsillo.
La incógnita sobre un nuevo escenario de volatilidad parece haberse trasladado así a las PASO. Lo que arroje esa elección extravagante podría confirmar este sendero o bien hacer regresar la incertidumbre. Dependerá, según los análisis de opinión, de cuánta será la ventaja que obtenga la fórmula kirchnerista sobre la del oficialismo.
El último antecedente puede ser una guía para esa expectativa. En las primarias de 2015, el kirchnerismo ganó por 10 puntos tanto en la elección nacional como para la gobernación de la provincia de Buenos Aires. Allí la gobernadora Vidal fue la candidata más votada, pero no superó la suma de los votos kirchneristas y el candidato de Sergio Massa, Felipe Solá, obtuvo 20 puntos. El resultado de las primarias en la Provincia se revirtió en la primera vuelta. Hoy sin embargo ya no está enfrente Aníbal Fernández y Solá y Massa son otra vez parte de la oferta kirchnerista. En ese distrito parece cifrado el destino de Macri.
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