De envases frutícolas a madera para construcción

Luis Roldán es el dueño del aserradero El Ciprés, empresa que tiene 30 años de trayectoria en el rubro. Al igual que los pocos madereros que quedan en la región, Roldán no baja los brazos y le da pelea a la extinción de los aserraderos. Los costos laborarles – que asegura Roldán son escandalosos – y la falta de materia prima por ausencia de una política de reforestación, llevaron a la actividad a una difícil situación. El decaimiento de la fruticultura, que demandaba envases de los aserraderos, fue otro de los factores que los complicó.

Girar la producción hacia la construcción, aportando toda la madera que necesita la actividad, fue la alternativa.

“La construcción dio un salto enorme pero no todo es Cipolletti. Dependemos mucho de Neuquén, que genera un gran movimiento.”, señaló Roldán. Hoy el aserradero El Ciprés tiene dos operarios pero si hubiera otra política estatal para reducir los costos laborales y generar empleo, Roldán insiste en que podrían trabajar entre 10 y 15 personas.

“Estratégicamente nuestro Parque Industrial tiene una ubicación espectacular y ha crecido muchísimo. Todavía le falta mucho, principalmente en lo que tiene que ver con los servicios y la seguridad, que es un tema complicado. Pero lo bueno es que ahora Romero le está dando un gran impulso al Parque Industrial y se está encargado del tema”, agregó.


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